El gobierno del Big Data (o cómo domar a un dragón)

El sector opina

El gobierno del Big Data (o cómo domar a un dragón) El gobierno del Big Data (o cómo domar a un dragón)

Vivimos una época realmente apasionante. Durante las dos últimas décadas del siglo pasado, hasta hoy, los avances tecnológicos en el área de las TIC están cambiando nuestras vidas a velocidades nunca vistas. Las tecnologías de captación de la información, con dispositivos cada vez más potentes y pequeños, están haciendo que los volúmenes de información potencialmente disponibles estén en plena explosión. Al mismo tiempo, el aumento continuo de las capacidades de las redes de transmisión de datos y la aparición del ecosistema de tecnologías que llamamos Big Data están permitiendo la transferencia y el tratamiento de grandes volúmenes de datos casi en tiempo real.

En una respuesta adaptativa a este entorno, las normativas relativas a la gestión de la información y su protección son cada vez más exigentes. El problema que surge ahora es ¿qué hacemos con esa información?, ¿cómo la gobernamos?, ¿cómo garantizamos el cumplimiento normativo?, ¿cómo domamos a ese dragón? Desafortunadamente, no hay recetas mágicas, así que hagamos lo que desde siempre hemos hecho los humanos y que, generalmente, se nos da bien: criar a nuestras criaturas. Cuando estaba a punto de ser padre, me dijeron: "A los niños, como a los árboles, hay que ponerles una guía desde que son pequeños, si no, se tuercen, y luego no hay modo de enderezarlos".

Eso mismo tenemos que hacer con nuestro dragón, incorporando desde el inicio estas normas y exigencias de gobierno de la información en los proyectos de implantación del Big Data. Esa es la clave para asegurar que nuestra inversión tiene un retorno máximo. Si lo hacemos demasiado tarde, conseguirlo a posteriori será mucho más difícil y costoso, y el riesgo de fracaso, más elevado. Como dije al principio, el futuro es apasionante. Estamos en el inicio de un mundo nuevo que, con dragones bien amaestrados, nos permitirá volar hasta lugares insospechados.