Estrategia, innovación y competitividad

Estrategia, innovación y competitividad Estrategia, innovación y competitividad

Existen tres elementos que pueden ayudar a consolidar una empresa y a contribuir a su éxito: estrategia, innovación y competitividad. ¿Pero existe una fórmula perfecta para hablar de estos términos? Conozcamos cómo debemos utilizarlos y qué podemos conseguir con ellos. ESTRATEGIA El término estrategia proviene del griego "strategós", compuesto de "stratós", ejército, y "ago", conducir, por lo que viene a significar el arte de dirigir o conducir las operaciones militares. Sin embargo, si confiamos en que los cambios de todo tipo se suceden de forma acelerada en los momentos actuales, podemos afirmar que el fin de la concepción estratégica empresarial basada en el paradigma militar verticalista está próximo. Está consolidándose en todo el mundo un revolucionario enfoque estratégico. En un entorno cada vez más turbulento, global y competitivo, ya no basta con tener una buena idea, capitalizar una oportunidad de mercado y tratar de maximizar beneficios a corto plazo. Los negocios oportunistas han de pasar a ser organizaciones perdurables, bien estructuradas mediante valores finales e instrumentales que les den orientación y sentido, más allá de generar beneficios económicos a corto plazo a sus propietarios.

LOS ORÍGENES DE LA ESTRATEGIA 

Parece ser que el primer tratado de estrategia conocido fue el titulado Reglas del arte militar, de Sun Tzu, del cual Mao Zedong se proclamaba discípulo, que se remonta al siglo VI a.C. En la Antigüedad griega y romana, Tucídides, Jenofonte y Julio César fueron claros exponentes de estrategia. Posteriormente, Maquiavelo, Fernández de Córdoba y Hernán Cortés también merecen una atención especial.

Podríamos seguir la estela de los grandes maestros, puesto que los que han destacado a través de los tiempos han sido numerosos, pero en cuanto a la estrategia moderna, se fecha su nacimiento en el Siglo de las Luces, en el que los pensadores militares europeos fueron sensibles a los progresos de los armamentos y a las reformas que obligaban a introducir en los ejércitos. A la vez, los filósofos de la época, llevados también por su ambición racionalista, intentaban incidir en las reglas del arte de la guerra.

Las ideas francesas fueron expuestas con un gran vigor metódico en Ensayo general de táctica, de Jacobo Hipólito de Guibert (1772), que se convertiría después en el libro de consultas de Federico II y que Napoleón consideraba como el mejor manual, apropiado para formar ...