Globalización: una advertencia...

Globalización: una advertencia... Globalización: una advertencia...

 En la actualidad, los líderes empresariales hablan con optimismo sobre las posibilidades que abre la globalización, y lo hacen con buenos argumentos. La globalización ha permitido un mundo cada vez más interconectado, con una cifra cercana a los treinta mil billones de dólares comercializados internacionalmente en bienes y servicios y más de otro billón de dólares en inversión por parte de las empresas. Los avances, por un lado, en tecnologías de la información, y, por otro, en transportes han favorecido la interrelación entre los países desarrollados y los que se encuentran en vías de desarrollo, lo que ha sacado de la pobreza a unos cuatrocientos millones de personas.

No hay vuelta atrás: las naciones están unidas inextricablemente a través del comercio mundial y la inversión. En consecuencia, los directivos se ven a sí mismos, a menudo, como exploradores que se embarcan en una misión para conquistar lejanas tierras inexploradas. Se frotan las manos con las perspectivas de un posible crecimiento de las ventas en cifras de dos dígitos porcentuales, y se dejan seducir por los cantos de sirena de las oportunidades, que prometen reducir los costes a la mitad, o más, tan solo con expandir su negocio fuera del país.

Lamentablemente, la mayoría de las compañías fracasan a la hora de convertir ese potencial en beneficios. El fracaso al abrirse a los mercados internacionales es una epidemia, sin signos de disminuir. Pero ¿por qué? Porque los ejecutivos, a menudo, hacen suposiciones aventuradas sobre lo que se necesita para tener éxito en otros mercados. Tienden a suponer que su modelo de negocio –el que desarrollan con éxito en su país de origen– se asentará sin problemas en otros países, de la misma forma exitosa y rentable, alcanzando niveles similares de rentabilidad. Sin embargo, no suelen tener en cuenta las diferencias evidentes y notorias que hay entre los distintos países, ni se paran a considerar que esas diferencias generan riesgos operativos que pueden repercutir negativamente en su negocio.

Hay bastantes ejemplos. Tan solo en los últimos veinte años, empresas tan destacadas como IKEA, Tesco o Walmart se han estrellado frente a la internacionalización. No obstante, las dificultades de la globalización no solo afectan a las grandes empresas: la auténtica realidad es que ninguna compañía es inmune a los distintos tipos de errores que voy a describir.

 

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