Guía para cuidar tu prestigio profesional en la era digital

Guía para cuidar tu prestigio profesional en la era digital Guía para cuidar tu prestigio profesional en la era digital

La nueva era digital demanda una mayor flexibilidad y apertura a la innovación a los profesionales y a las empresas en entornos colaborativos y de "coopetición", donde lo público y lo privado se entremezclan cada vez más, los proyectos se hacen más interdisciplinares, los organigramas se aplanan... En este marco son imprescindibles una adaptación y revisión estratégica permanentes, que se amparan y proyectan a la vez en las herramientas tecnológicas. Hoy, la marca personal, el prestigio, se alimenta con cada acto en la vida personal, profesional y virtual.

EL PERFIL DEL DIRECTIVO DEL SIGLO XXI: ADAPTACIÓN CONTINUA Y ADOPCIÓN DIGITAL

La tecnología, en la era digital, envuelve la vida del ejecutivo, condicionando y potenciando sus recursos y el alcance de su actividad. En esta era, el conocimiento, el aprendizaje a lo largo de la vida y el desarrollo personal y profesional constante son las señas de identidad de todo profesional sin vocación de obsolescencia. Así, la adaptación continua y la adopción temprana de las herramientas disponibles determinarán el impacto del líder en el negocio y su éxito empresarial. Es como una gran ola que ha de surfearse, lo cual requiere preparación, estrategia, estudio..., pero también demanda estar en forma, esperar el momento adecuado y, luego, disfrutarla. Eso sí, al llegar a la orilla hay que reiniciar el proceso una y otra vez.

Asimismo, las vidas profesionales del siglo xxi se caracterizarán por currículums extensos con experiencias variadas. Ya no es posible imaginar una linealidad profesional, sino todo lo contrario: se tiende a experimentar a lo largo de la vida distintas vías profesionales, incluso funcionales, y en diversas áreas de conocimiento.

Por su parte, la tecnología introduce también la exigencia de un nuevo liderazgo directivo, que ha de ser más integrador, personalizado, flexible e intercultural, para poder gestionar equipos más líquidos, que forman parte de estructuras planas y dinámicas, donde los proyectos son multifuncionales y sus integrantes son profesionales bien formados, independientes y, cada vez más, nativos digitales. Se hace evidente que, para sobrevivir con éxito a la transformación , se precisa una fuerte capacidad de aprendizaje para liderar el cambio con solvencia. Este comienza a ser el perfil directivo que necesita un planeta líquido y sin fronteras.

EL EJECUTIVO INTEGRAL: LA HUELLA DIGITAL EN LA ESFERA PERSONAL
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