La aplicación de la informática revolucionó la gestión de los RRHH. En colaboración con: Talentia Software

Colaboración

La aplicación de la informática revolucionó la gestión de los RRHH. En colaboración con: Talentia Software La aplicación de la informática revolucionó la gestión de los RRHH. En colaboración con: Talentia Software

El día en que a un responsable de Recursos Humanos se le ocurrió aplicar la programación que entonces empezaba tímidamente a imponerse en la técnica contable, se sembró la semilla que ha permitido desarrollar e innovar esta función básica de la gestión empresarial. La automatización en el pago de nóminas resolvió de un plumazo el tedioso tema del ingreso bancario, el cumplimiento con las obligaciones tributarias y hasta el control de esta partida para poder negociar mejores condiciones financieras.

POTENCIAL TECNOLÓGICO

Sin embargo, una pregunta queda todavía en el aire: ¿fue la función de RRHH la que definió el modus operandi del aplicativo, o fue el software el que, poco a poco, condicionó la gestión de los RRHH? Dicho de otro modo: ¿es rehén el gerente de su propio programa informático, limitándole en su plan de acción, o, por el contrario, es la palanca que le impulsa en su día a día en pos de la mejora continua?

Sin duda, los directores de las áreas de RRHH empezaron a ver el potencial de estas soluciones informáticas, que les permiten cruzar información y hacer análisis más allá de una pura gestión administrativa. Descubrieron que se podía incidir directamente en la productividad de la empresa, bien a través del control del rendimiento, bien enfocándose hacia la identificación del talento, para así poner a los mejores en los puestos más idóneos o para consolidar equipos y crear políticas de promoción y fidelización.

En esta evolución del foco, y de la mano de la transformación de las tecnologías aplicadas, el camino se inició con aquellos primeros paquetes específicos que no aportaban una visión integradora. Un poco antes hubo diversos pioneros de la informática que definieron las reglas y estructuraron el software hacia las funcionalidades más necesarias. De este modo, se reforzaban las tareas rutinarias automatizando la gestión, ahorrando tiempos y evitando fallos. Este software de asesoría laboral se fue estandarizando, y se vendía envasado en una caja hasta en los quioscos de prensa, pero solo funcionaba en un ordenador.

Los más "pudientes", que disponían de un departamento de TI a su servicio, pudieron hacer programas diseñados a medida más potentes, cuyas transacciones se ejecutaban en un gran mainframe (del que difícilmente podían escapar). Poco a poco se fue introduciendo un modelo de arquitectura distribuida cliente/ servidor, mucho más flexible, y aparecieron las suites modula...


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