Las verdaderas enseñanzas del declive de Kodak

Casos prácticos

Las verdaderas enseñanzas del declive de Kodak Las verdaderas enseñanzas del declive de Kodak

Eastman Kodak Co. suele citarse como el icónico ejemplo de una empresa que no logró comprender el significado de una transición tecnológica que estaba amenazando a su negocio. Tras décadas como líder indiscutible a nivel mundial en el ámbito de la fotografía con carrete, Kodak desarrolló su primera cámara digital en 1975. Sin embargo, se cuenta que, entonces, la empresa no fue capaz de ver el cambio fundamental (en este caso, de la tecnología analógica a la digital) que tenía enfrente.

El gran problema de esta versión de los hechos es que es errónea. Además, no permite ver algunas enseñanzas importantes que pueden sacar otras empresas. En primer lugar, los altos directivos de Kodak eran plenamente conscientes de la tormenta que se avecinaba. Lo sé porque llegué a Kodak procedente de Silicon Valley a mediados de 1997, justo cuando la fotografía digital estaba despegando. La Dirección monitorizaba de forma constante a qué ritmo los medios digitales estaban sustituyendo las películas fotográficas. Sin embargo, varios factores dificultaban, en gran medida, que Kodak cambiara de dirección y reapareciera con una nueva franquicia de productos de consumo que fuera sostenible a largo plazo. Además del importante cambio tecnológico que estaba dando un vuelco a nuestro entorno competitivo, también había una serie de desafíos que estaban afectando al ecosistema en el que operábamos y a nuestro modelo organizativo. Al final, resultó imposible dar un nuevo enfoque a la empresa con tantas fuerzas en movimiento.

UNA TRANSICIÓN TECNOLÓGICA DIFÍCIL

El primer desafío de Kodak guardaba relación con la tecnología. A lo largo de más de un siglo, Kodak y un pequeño número de sus competidores habían desarrollado y perfeccionado procesos de fabricación que permitían a los consumidores captar y preservar imágenes para toda la vida. La película fotográfica en color era un producto cuya fabricación resultaba extremadamente compleja. Los "rollos anchos" de sesenta pulgadas de material plástico base debían recubrirse con veinticuatros capas de complejas sustancias químicas: fotosensibilizadores, tintes, copulantes y otros materiales depositados con grosores concretos mientras avanzaban a más de noventa metros por minuto. Los rollos anchos tenían que ser cambiados y empalmados de forma continua y a tiempo real; la película recubierta tenía que cortarse a medida y envasarse; todo esto a oscuras. En el ámbito de las películas fotográficas, las barre...