Cuando el propósito falla

Cuando el propósito falla Cuando el propósito falla
Business Review (Núm. 300) · Estrategia

¿Cuáles son los constructos fundamentales del propósito de una organización? ¿Por qué es importante definir bien el propósito? ¿Qué elementos llevan a un fracaso claro del propósito?

El propósito de las organizaciones es un tema de conversación de muchos de los líderes empresariales que conocemos, tanto de organizaciones grandes como de pequeñas. En los veinte años que llevamos ayudando a las organizaciones usando metodologías centradas en el propósito, hemos constatado muchos éxitos, pero también fracasos sonados. Hemos observado toda una gama de comportamientos humanos: los que fomentan el propósito y también los que lo impiden. Y hemos logrado comprender, a través de nuestras experiencias, que la razón principal por la que fracasa el propósito, ya sea a nivel organizacional o personal, es la superficialidad.

Este artículo no trata tanto sobre la idea de propósito en sí misma, sino más bien de cuando, a pesar de tener las mejores intenciones, no atinamos con el propósito. No se trata de adoptar un enfoque superficial respecto al propósito –uno que se conforme con hacer poco más que articular frases llamativas, producir informes de sostenibilidad basados en los Estándares GRI (1) o proclamar nuestra adhesión
al Pacto Mundial de las Naciones
Unidas ()2–, sino de adoptar un enfoque sincero y significativo que acabe transformando nuestras creencias y comportamientos. Muchos esfuerzos que muestran tener una terrible falta de autenticidad y coherencia producen mensajes que son inconsistentes con el propósito declarado de la organización. Hoy en día, el propósito aporta a las empresas una causa “noble”, pero si estas no se dan cuenta de que tendrá un impacto limitado o escaso si no está integrado en su ADN corporativo, ese propósito podrá incluso resultar más perjudicial que beneficioso.

A lo largo de los años hemos desarrollado, mejorado y refinado nuestra metodología gracias a los líderes que nos han confiado la enorme responsabilidad de cultivar el propósito en sus equipos, conectándolo con la totalidad de la organización. En el resto de este artículo explicaremos los constructos fundamentales del propósito, por qué es importante y las causas de los fracasos.

 

Los constructos básicos del propósito

Ya sea colectivo o individual, el propósito representa el “porqué” de nuestras acciones y esfuerzos. Y, lo que es aún más importante, define nuestra contribución al mundo y a la sociedad en la que vivimos. La presencia del propósito es una tendencia creciente en las últimas décadas, y creemos que, sin duda, continuará creciendo en el futuro. Principalmente, por...


Nuria Chinchilla

·

Profesora del IESE Business School y titular de la Cátedra Mujer y Liderazgo.

Nuno Pitta

·

CEO de DPMC

 

Rudi Loossens

·

Consultor Senior de DPMC