Cuatro mitos de la gestión de equipos

Cuatro mitos de la gestión de equipos Cuatro mitos de la gestión de equipos

En enero de 2006, los profesores de Stanford Jeffrey Pfeffer y Robert I. Sutton publicaron un artículo en Harvard Business Review titulado "Evidence Based Management". Dos meses más tarde saldría a la luz su libro, titulado Hard Facts Dangerous Half-Truths And Total Nonsense: Profiting From Evidence-Based Management. Ese artículo y ese libro fueron los pilares esenciales de lo que se ha denominado la gestión basada en la evidencia (evidence based management). En ambas publicaciones, los autores defendían la necesidad de tomar decisiones en el ámbito empresarial basándose en evidencias científicas.

Tal y como ellos la formularon, la idea es sencilla. La gestión basada en la evidencia consiste en encontrar el conocimiento científico validado, entender esos hechos y esos datos que están contrastados y actuar en coherencia con ellos, en lugar de dejarse llevar por prácticas que han funcionado en otras empresas, sin pararse a pensar en el contexto en el que se han gestado e implementado, o apostar por aquello que siempre se había hecho en la compañía por tradición o simplemente porque se trata de la última moda en management. La propuesta que se realiza a los directivos es que traten de buscar siempre la evidencia y actúen en consecuencia al aplicarla, dado que estarán asentando su gestión en realidades contrastadas, y no en meras intuiciones.

El presente artículo pretende avanzar en esta línea, aportando evidencias sobre la gestión de equipos desde la gestión basada en la evidencia. Para ello se quieren señalar cuatro mitos relacionados con la gestión de equipos que la investigación ha mostrado como erróneos, a la vez que se sugerirán algunas recomendaciones de gestión para obtener el máximo partido de dichos grupos.

 Mito 1: Para lograr que un conjunto de personas trabajen en equipo, sólo es necesario ponerlas a trabajar juntas. Acostumbra a pasar en los entornos empresariales que, cuando hay que solucionar algún tipo de problema mínimamente complejo, alguien decide que la mejor manera de abordarlo es a través de un equipo. Lo primero que se hace es reunir a un grupo de personas y etiquetarlo como equipo de trabajo.

Antes de avanzar, una reflexión previa: cada vez que se da esta situación, sería muy recomendable plantearse si realmente un equipo es la forma óptima de solucionar el problema que tenemos encima de la mesa. Porque los equipos no son siempre la mejor herramienta para abordar problemas. Sólo ...