Emprendedores extranjeros en China: navegando en la burocracia

Emprendedores extranjeros en China: navegando en la burocracia Emprendedores extranjeros en China: navegando en la burocracia

Para entender la complejidad del entorno en el que los empresarios extranjeros operan en China, es útil conocer primero cómo era este país hace sólo un par de décadas, cuando abrió sus puertas al mundo. Después viajaremos al presente centrándonos en los retos a los que los empresarios extranjeros se enfrentan en su trato con la burocracia china. El trabajo en el que se basa este artículo empezó hace dos años con entrevistas a empresarios extranjeros presentes en China. Al ? nal, el proyecto nos llevó a entrevistar a cuarenta empresarios y consultores extranjeros procedentes de veinticinco países. Entre todos, suman quinientos años de experiencia en China. Esperamos que sus consejos sirvan a otros empresarios interesados en hacer negocios en este apasionante país.

EL PASADO: SE ABRE LA PUERTA AL MUNDO

Para operar con éxito en el complejo entorno de negocios chino, es útil tener la perspectiva del tiempo y saber cómo era China no hace muchos años. Algunos de los empresarios entrevistados vinieron al país al inicio de su apertura al mundo. Entonces, hacer negocios privados en este país era arriesgado incluso para los mismos chinos.

A comienzos de los ochenta, un pequeño número de extranjeros fueron autorizados a operar en China. La apertura al mundo del país había comenzado con tímidos pasos. Entre los extranjeros que llegaron en esa época estaba Robert Theleen, inversor estadounidense que vino con la delegación del presidente Nixon en 1972 y posteriormente regresó para instalarse de? nitivamente en el país. Theleen describe cómo los extranjeros formaban una pequeña sociedad en la que la cooperación era la norma, muy diferente a la ? era competencia actual. "En esos años, el Gobierno alojaba a todos los extranjeros en dos hoteles de Pekín: el Pekín y el Amistad. Las autoridades chinas querían mantenernos aislados de la población, pero en realidad nos hicieron un gran favor. Al tenernos juntos, crearon la mayor red de información que podían imaginar. Todos compartíamos la información. Íbamos de habitación en habitación preguntando '¿Qué negocio has cerrado hoy?' y '¿Has oído los problemas con Mr. Wang? Evita a ese tipo'. Lo compartíamos todo. Era increíble. No importaba si eras americano, alemán o búlgaro".

Theleen nos da un ejemplo de cómo era el ambiente para los extranjeros en los años ochenta: "Un funcionario del Gobierno deslizó la siguiente nota por debajo de la puerta de mi habitación: 'Si me engañas, ...