Integración: la conexión entre el pensamiento y la creación de valor

Integración: la conexión entre el pensamiento y la creación de valor Integración: la conexión entre el pensamiento y la creación de valor

¿Es el pensamiento importante para tener éxito en los negocios? Si es así, ¿en qué sentido? Consideremos la hipótesis nula: "la fórmula para tener éxito en los negocios es trabajar duro y tener suerte", y no necesariamente en ese orden. Una persona trabajadora desconsiderada y con suerte obtendrá siempre mejores resultados que un teórico sofisticado y disciplinado. Si éste es el caso, las historias que nos gusta contar sobre el modo en el que las grandes mentes de los negocios están implicadas causalmente en la consecución de grandes resultados no son más que cuentos inspiradores y ficticios cuyo objetivo es justificar una costosa empresa de formación, que sería mucho más eficiente si se dedicara a formar personas trabajadoras y a esperar que tengan suerte, o tentar a la suerte formando una gran cantidad de personas trabajadoras y que ocurra lo que tenga que ocurrir, que formando "ideólogos".

Recurrir a las "evidencias" tampoco revelará respuestas fáciles. La mayor parte de la psicología empírica puede decirnos si los individuos obedecen o no determinadas reglas, las cuales se da por sentado que son útiles para lograr el éxito en determinados entornos, a pesar de que este supuesto nunca se ha demostrado realmente. Y las pruebas más circunstanciales nos dicen que las personas que presentan determinados rasgos han logrado determinados resultados, sin responder a la pregunta obvia que esto implica: ¿qué pasa con los individuos de éxito que no presentan estos rasgos y los individuos que no han tenido éxito que sí los presentan?

Decepcionado por los resultados de la ciencia empírica, la única alternativa a la desesperación es desarrollar nuevos modelos del papel del pensamiento en los negocios, modelos que nos permitan formular preguntas nuevas y más perspicaces a las cuales, quizá, puedan dar respuesta los estudios empíricos. Un posible enfoque para desarrollar estos nuevos modelos es reflexionar –reflexionar realmente– sobre la posición que ocupa el pensamiento en una época en la que el coste marginal de un cálculo es de cero dólares.

Antes solíamos calificar a alguien que podía multiplicar con rapidez y sin equivocarse 12.674 por 37.993 de "inteligente" o a alguien que "sólo" podía multiplicar números de menos de cuatro cifras de menos inteligente. En la época de la computación técnica, estas diferencias apenas sí merecen la pena mencionarse. No cabe duda de que no se pueden presentar como paradigmas de la "inteligencia...