Las empresas del futuro son las que apuestan por las personas

Las empresas del futuro son las que apuestan por las personas Las empresas del futuro son las que apuestan por las personas

En los últimos años, personas y organizaciones nos hemos visto afectadas por cambios profundos en diferentes entornos. La necesidad de sobrevivir a estos cambios nos supone unos retos constantes que nos llevan a la autocrítica como personas y organizaciones. Estamos dejando atrás un viejo modelo para crear este tan nombrado “nuevo paradigma”, donde los comportamientos, valores e instrumentos utilizados  van construyendo una nueva realidad que todavía no conocemos totalmente  y que no somos capaces de visualizar en toda su amplitud. 

Actualmente están surgiendo nuevas necesidades, nuevas formas de trabajar, nuevos sistemas organizativos y nuevas formas de negocio donde la posibilidad de operar a nivel global ya no es exclusividad de las grandes multinacionales. La introducción de las nuevas tecnologías va a permitir a pequeñas y medianas empresas operar  a nivel global y bajo demanda, con costes razonables para continuar dando forma a la emergente sociedad del gigabyte. Estos cambios en el mundo laboral, donde el trabajo ha sido y es un área central de nuestra historia en los últimos siglos, junto con un contexto cada vez más global, complejo y cambiante, nos llevan a una fuerte incertidumbre, con sentimientos contrapuestos, de pesimismo y de posibilidad. Sin duda, esto nos recuerda la necesidad de detenernos, analizar y reflexionar antes de pasar a la acción. Es necesario poder afrontar el futuro desde el realismo y la serenidad sin dejar, por ello, de ser ambiciosos y visionar las mejores posibilidades.

 

¿QUÉ ESTÁ CAMBIANDO?

Hoy en día ya no podemos entender como “lugar de trabajo” únicamente los locales de trabajo físico, como antaño, sino que debemos también incluir aquellos otros sitios en los que el trabajador puede ejercer sus funciones.

El término fundamental que rige las relaciones laborales es el de “flexibilidad”, lo cual implica que el trabajador tenga más autonomía, a fin de fomentar la motivación, el sentido de responsabilidad y la creatividad.

También debemos mencionar la tendencia a funcionar con estructuras más innovadoras, menos jerárquicas y donde las ideas fluyan de forma más horizontal.

Asimismo, los trabajadores muestran cada vez más interés en la formación permanente, puesto que  entienden que la capacidad de networking, la adquisición de capacidades, la mejora continuada y la adaptación a las demandas ...


Mercè Serrabassa

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Profesora de OBS Business School