Siempre al día

Siempre al día Siempre al día

Hay un rasgo común que comparten muchos de los reveses y escándalos que han sufrido últimamente distintas empresas: en crisis tales como la debacle del vertido de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, de BP, o el escándalo por la fijación consensuada del Libor en la City londinense, los problemas se fraguaron fuera del alcance del radar de los directores generales. Cuando se enteraron, la mayor parte de los daños ya eran irremediables. Pese a que todo muestra que cada vez es más complicado gestionar las grandes compañías, sus ejecutivos siguen siendo responsables de estar al día de lo que pasa en su organización. Pero ¿cómo puede uno estar también encima de lo que hacen sus empleados y la competencia? ¿Cómo podemos descubrir la próxima idea genial y tomar las mejores decisiones? ¿Cómo distinguir la información útil del ruido que no hace más que distraer? ¿Y cómo podemos mantener nuestra atención sobre lo que tiene una importancia crítica?

Muchos expertos en gestión empresarial han asumido que contar con mejores sistemas de información y con más datos debería resolver el problema. Algunos han promovido el uso de tecnologías de la información más rápidas y potentes. Otros se han encomendado a unos mejores paneles de instrumentos, al Big Data y al networking social.  No obstante, ¿es verdaderamente lo mejor contar con una tecnología superior o con más herramientas? Nosotros creemos que no. En el presente artículo expondremos que la capacidad que deben tener los altos directivos para mantenerse debida y eficazmente informados, y así poder cumplir con su labor, se basa en una capacidad personal y organizativa que les permita estar "siempre al día", recopilando y manteniendo lo que nosotros denominamos una "infraestructura personal de conocimientos". Aunque es posible que las tecnologías de la información sean una parte de dicha infraestructura, lo cierto es que no son más que uno de sus componentes. ç

Y no somos los primeros investigadores en defender esta opinión. Hace más de cuarenta años, el teórico organizacional Henry Mintzberg señaló que la información desempeña un papel básico en el trabajo directivo y que las funciones directivas más importantes están todas relacionadas con ella (control, difusión y actuación en calidad de portavoz). Mintzberg describió a los directivos como el centro neurálgi...