Cómo construir empresas preparadas para cambiar constantemente

Advertorial

Cómo construir empresas preparadas para cambiar constantemente Cómo construir empresas preparadas para cambiar constantemente

AA

Alberto Añaños

Business Review (Núm. 367) · Estrategia
Alberto Añaños, presidente del Grupo Live4life

 

Durante años, las empresas se construyeron buscando estabilidad. Se diseñaban estructuras rígidas, planes a largo plazo y organizaciones pensadas para optimizar la eficiencia. El entorno cambiaba lentamente y eso permitía planificar con años de antelación.

Hoy ocurre justo lo contrario. La velocidad a la que cambian la tecnología, los hábitos de consumo, la regulación o incluso el contexto geopolítico hace que muchas compañías estén operando sobre estructuras que pertenecen a otra época. La estabilidad ya no es el escenario natural de las empresas, sino una excepción temporal.

En nuestro caso, lo hemos vivido de forma muy directa. Live4life nació en 2017 como una plataforma especializada en alquiler de apartamentos y habitaciones para estudiantes. Y es curioso mirar atrás, porque en aquel momento el estudiante era el “patito feo” del mercado inmobiliario. Muchos propietarios no querían alquilar a estudiantes porque se asociaban a más ruido, más rotación y problemas con el vecindario.

Sin embargo, pocos años después, el mercado cambió completamente. Empezaron a aparecer nuevos problemas mucho más graves para los propietarios, como la morosidad o la okupación, y de repente el estudiante pasó de ser el perfil menos deseado a convertirse en uno de los más buscados, precisamente porque ofrecía rotación, temporalidad y una mayor seguridad en los pagos.

 

Superando prejuicios

Ese cambio resume muy bien el momento que vivimos. Lo que parecía una verdad estable dejó de serlo en muy poco tiempo. Y ahí entendimos que el verdadero reto no era crecer dentro de un modelo fijo, sino construir una organización capaz de adaptarse constantemente.

Porque el mercado ya no cambia de forma gradual. La tecnología, la inteligencia artificial y la globalización han acelerado el ritmo de todo: cambian las ciudades, las necesidades de los jóvenes y la forma de vivir, trabajar y relacionarse con los espacios.

Hay un dato que refleja muy bien esta aceleración: en los años cincuenta, una empresa del S&P 500 permanecía de media más de sesenta años en el índice. Hoy, esa cifra está por debajo de los veinte años. El ciclo de vida de las compañías se está reduciendo porque la velocidad del cambio es cada vez mayor. Y cuando el entorno se mueve a esa velocidad, las empresas no pueden limitarse a ejecutar planes diseñados años atrás.

Esta reflexión también es aplicable a nivel político y regulatorio. En un mundo que cambia constantemente, los gobiernos más útiles serán aquellos capaces de crear marcos más flexibles y adaptados a la velocidad de los tiempos. Muchas veces desregular no significa perder control, sino eliminar estructuras pensadas para un contexto que ya no existe.

 

De la eficiencia a la flexibilidad

Durante mucho tiempo, el mundo empresarial premió principalmente la eficiencia. Hoy las empresas necesitan ser flexibles, aprender rápido y tomar decisiones con información incompleta.

En nuestro caso, dejamos de ver Live4life únicamente como una plataforma de alquiler y empezamos a entender la empresa como un ecosistema mucho más flexible. Cada cambio regulatorio, tecnológico o geopolítico nos obligaba a replantear cómo operábamos y hacia dónde evolucionar.

De esa adaptación fueron naciendo nuevas líneas de negocio vinculadas al coliving (We Living Good), la inversión inmobiliaria (Inversionea) o la gestión hotelera. Pero no solo cambió el negocio, también nuestra manera de construir equipos.

La irrupción del trabajo en remoto nos permitió acceder a talento mucho más especializado y flexible, especialmente en países hispanoamericanos. Lo que hace unos años parecía una excepción, hoy se ha convertido en una ventaja competitiva decisiva.

No fue una diversificación diseñada desde un despacho siguiendo un plan perfecto. Fue una forma de entender la empresa: abrazar el cambio y moverse rápido y con valentía hacia las oportunidades que iban apareciendo.

Los números reflejan muy bien esa transformación. En 2025, las nuevas verticales del Grupo Live4life ya representaron más de la mitad de nuestra facturación, y previsiblemente superarán el 65 % en 2026.

Ese es uno de los grandes cambios de esta década: las empresas del futuro no serán estructuras cerradas, sino sistemas mucho más modulares y dinámicos, capaces de redefinirse antes de verse obligados a hacerlo.

La inteligencia artificial, la automatización y el acceso a los datos están permitiendo construir empresas mucho más ágiles y ligeras. Pero la tecnología, por sí sola, no resuelve los problemas: simplemente acelera la capacidad de adaptación.

 

El peso de la cultura empresarial

Las herramientas cambian constantemente. Lo verdaderamente importante sigue siendo la cultura empresarial: la capacidad de un equipo para aprender, reaccionar rápido y mantenerse abierto al cambio.

Muchas veces hablamos de innovación como si fuera únicamente una cuestión tecnológica, cuando en realidad tiene mucho que ver con la mentalidad de las organizaciones. Innovar es aceptar que tendrás que cambiar varias veces de dirección, incluso después de haber encontrado el camino correcto. Y eso exige empresas menos rígidas y mucho más cómodas en la incertidumbre.

Porque si algo hemos aprendido en los últimos años es que intentar controlar completamente el entorno se ha vuelto imposible. Lo que sí puede controlarse es la capacidad de adaptación de la organización.

Aprendí de Juan Roig una idea que resume muy bien el momento que vivimos: un pájaro no se siente seguro porque una rama lo sostenga, sino porque, si la rama se rompe, sabe que puede seguir volando con sus propias alas. Y creo que esa es, hoy más que nunca, la verdadera fortaleza de cualquier equipo emprendedor.

 

Grupo Live4life

Alberto Añaños

Presidente del Grupo Live4life ·