Cómo interviene el pensamiento cuántico en el rendimiento de una empresa

Artículo en colaboración con:

  • Capital Humano
Cómo interviene el pensamiento cuántico en el rendimiento de una empresa Cómo interviene el pensamiento cuántico en el rendimiento de una empresa

Los pensamientos y emociones de los empleados de una empresa pueden modificar la realidad de la misma por lo que liberar sus posibles bloqueos mentales contribuirá a conseguir alcanzar los objetivos establecidos.

 

Si consideramos que el cuerpo humano está formado de 50 trillones de células y que éstas se dividen en grupos dedicados a distintos ejercicios como son generar hormonas, transportar alimentos, procesar y repartir nutrientes, almacenar recursos y eliminar deshechos veremos que no es muy distinto de una empresa. Al menos si tenemos en cuenta que en ella, sus departamentos pueden comprar materia prima, procesarla, empaquetarla y venderla con apoyo de otros departamentos como los de logística, diseño, contabilidad, marketing, investigación…

Es un conjunto en el que todo está conectado. Por eso podemos aplicar a la empresa aquellos conocimientos que son útiles en el cuerpo humano. Pero con una diferencia. Las aplicaremos desde la perspectiva de la Física Cuántica.

Desde la perspectiva de la física cuántica absolutamente todo en el universo está compuesto de átomos vibrando a distintas frecuencias. También una empresa es la suma y la interacción de distintas vibraciones. Desde su marca (nombre, tipografía, logotipo, colores…), sus trabajadores (directores, gerentes, empleados…), sus bienes materiales (instalaciones, oficinas, mobiliario…), sus accionistas (incluyendo bancos a los que se les debe dinero), así como clientes y proveedores. Cada uno de todos estos elementos emite distintas frecuencias y debemos hacer que todas vibren en coherencia para crear un solo “cuerpo” sano.

Pero empecemos por el principio. Queremos saber qué es la física cuántica pero buscando no caer en un pozo sin fondo que nos dejará peor que cuando comenzamos a leer este artículo. La física cuántica estudia las partículas a nivel atómico y subatómico. La palabra quantum la utilizó el físico Max Planck (1858-1947) para describir la mínima cantidad de cualquier materia. Por ejemplo, un fotón de luz es un “cuanto” de luz. 

En el año 1920 se decidió que la ciencia que estudia estos fenómenos se llamara “mecánica cuántica” puesto que estudiaba los movimientos e interacciones de los quantums. El ejercicio de aplicar esta mecánica cuántica al día a día se denomina Pensamiento Cuántico Aplicado. Su caso más notorio es SAAMA®, el método personal de quien escribe estas líneas cuyo éxito a nivel del bienestar humano, también empresarial, está ampliamente reconocido.

Esos principios se pueden aplicar a los negocios y a las empresas utilizando los mismos protocolos. Es decir, aplicamos las teorías de la mecánica cuántica a la salud, al mundo empresarial, mundo deportivo, etc.

Echemos la vista atrás para entender el nuevo paradigma que nos presenta la física cuántica. Para Descartes (1596-1650) y Newton (1642-1727) la "realidad" estaba gobernada por principios mecánicos. El resultado de esa manera de ver la vida es que una persona no puede influir en los resultados. Las leyes del mundo son mecánicas y hay que adaptarse a lo que hay.

La diferencia entre el pensamiento mecanicista y el cuántico es pasar de "causa y efecto" a "causar un efecto” El primero (pensamiento mecanicista) es querer que algo exterior cause un cambio interior. La segunda (pensamiento cuántico) es que algo interior produzca un cambio exterior.

En el mundo empresarial podemos aplicar cambios internos en las personas involucradas en un proyecto determinado para que cambien cosas externas y se reflejen en la “salud” de la empresa. Es importante a estas alturas tener cuidado con la frase “Solo creo lo que veo” porque es una frase mecanicista. Tenemos que ser conscientes de que la luz está compuesta de fotones ¡y los fotones son invisibles! Aunque vemos la luz los fotones no brillan.

El cerebro está a oscuras, no tiene ninguna luz. Como en el cerebro no hay luz tampoco hay ninguna imagen. ¡Somos nosotros los que creamos lo que vemos! Nosotros creamos constantemente la realidad que se proyecta fuera de nosotros. Cambiando detalles internos cambia lo que conocemos como “la realidad”.

E=mc2

Unos 200 años después de Newton y Descartes apareció la famosa fórmula de Albert Einstein que evidenció que la energía y la materia son lo mismo. Esta nueva teoría contradecía el trabajo de Newton y de Descartes y se considera que fue el comienzo de una nueva manera de mirar nuestro Universo. La materia se puede transformar en energía y la energía en materia. ¡Son lo mismo!

Esto nos indica que los pensamientos y emociones de los empleados de una empresa pueden modificar la realidad de la empresa. Esto significa que, aunque un trabajador cumpla su cometido, la calidad de los resultados está en relación directa con sus sentimientos y emociones respecto a la empresa. Para seguir entendiendo la influencia del pensamiento cuántico veamos rápidamente tres leyes de la energía.

-La primera ley de la energía dice que todo es vibración: vibrando a distintas velocidades la energía se presenta a nuestros sentidos con cualidades diferentes. Según su nivel de vibración, la percibimos a través de los distintos órganos de nuestro cuerpo como flor, piedra, perfume, color... Quedémonos con lo más importante: “Todo es vibración”.

-La segunda ley de la energía nos dice que ésta debe fluir y para hacerlo debe hallarse en un estado ligero de desequilibrio. Gracias a ese estado de ligero desequilibrio la energía fluye.

-Ahora ya tenemos que todo es vibración y que ésta debe de fluir. Y la tercera ley de la energía dice que la energía de una determinada calidad o vibración atrae calidades o vibraciones del mismo tipo.

Hagamos un resumen: “En mi empresa todo es vibración (los productos, el nombre de la compañía, los colores del logotipo, los pensamientos de mis empleados…), estas vibraciones deben fluir (importante ver dónde hay bloqueos y dónde los proyectos se estancan) y que las energías de una determinada vibración se atraen (éxito llama a éxito, mayores ventas llama a mayores ventas).

LA MIRADA TRANSFORMADORA

Ahora vamos a darle una vuelta de tuerca a esta información añadiendo que la física cuántica ha demostrado que la energía siempre se mueve por el espacio como ondas, pero si se observa, estas ondas se convierten en partículas. El significado de esto es inmenso: establece que el observador modifica lo observado y de ahí que el personal de una empresa debe saber “mirar” su trabajo porque los resultados se modifican solo por nuestra actitud.

La no-localidad sugiere que todo el Universo está conectado por información que puede aparecer en cualquier parte instantáneamente.

Esta maravillosa ley nos muestra que todo, absolutamente todo en el Universo está conectado y cada acción que hacemos repercute en todo, por lo cual tenemos que ser conscientes de que lo que pensamos sobre nuestros clientes porque ellos lo perciben a través del Inconsciente Colectivo, según Dr. Carl Gustav Jung (1875-1961), discípulo de Sigmund Freud, que hace referencia a las estructuras de la mente inconsciente compartidas entre los miembros de una misma especie.

Y ahora hemos llegado a la parte más interesante del trabajo del Pensamiento Cuántico Aplicado: el inconsciente. Para entender por qué nuestras vidas van como van y por lo tanto nuestros negocios también tenemos que saber que el consciente (la parte con la que hacemos cálculos lógicos) trabaja solamente del 1% al 5% del tiempo o sea que a lo largo de 12 horas hemos vivido más de 11 horas controlados por el inconsciente.

El inconsciente se programa de los 2 a los 7 años en los que vives en un estado hipnótico de 4 a 8 Hz de frecuencia cerebral. Como el niño no tiene desarrollado el consciente (8 a 12 Hz) no sabe quién es y para saberlo tiene que escuchar lo que otros dicen de él. El 70% de los programas en los primeros 7 años son negativos. Y esos programas los arrastramos al trabajo.

Para entender la diferencia entre consciente e inconsciente vamos a traducir sus capacidades desde el punto de vista de un ordenador:

La capacidad de analizar y procesar datos por segundo:

  •  El consciente…………2,000 bits x segundo
  •  El inconsciente………4,000,000,000,000 bits x segundo

De manera que cualquier cosa que quiera hacer nuestro consciente, por ejemplo, aumentar las ventas, debe encontrar el apoyo del inconsciente porque su capacidad “informática” es infinitamente superior.

Vamos a añadir que el consciente piensa en abstracto y por ejemplo dice: “¡Quiero vender mucho!”

Pero el inconsciente piensa en concreto y dice: “¿Cuánto quieres vender?”

Hay que establecer con claridad las metas y no pensar en los objetivos de manera abstracta.

También es importante subrayar que el inconsciente es:

Atemporal: no distingue entre pasado/presente/futuro. Para él todo es presente. Esto nos obliga a pensar en términos de “ahora” y no de “mañana”.

Inocente: no emite juicios. Nosotros somos los que "juzgamos" o interpretamos según nuestras creencias, de modo que hay que evitar juzgar a la competencia.

No distingue entre real, imaginario o virtual: para él todo es real. Este punto es muy importante porque cualquier cosa que imaginemos el inconsciente la “archiva” como real y eso nos invita a controlar nuestros pensamientos para que siempre sean positivos.

Estos datos nos permiten entender que el éxito de nuestra empresa depende de nuestro inconsciente y no de nuestra mente activa y que nuestro inconsciente está en contacto permanente con el inconsciente de nuestros proveedores, clientes, competencia, etc.

Traduzcamos esto a ejemplos reales. Si un ejecutivo de compras hace un pedido sabiendo que pagará la factura tarde, el inconsciente del proveedor lo sabe y actuará según sus programas, por ejemplo, sirviendo el pedido tarde o enviando material defectuoso.

Si un director de ventas realmente no le gusta el producto o servicio que vende el cliente lo sabrá a nivel inconsciente y discutirá eternamente el precio o se irá a la competencia.

Con estos ejemplos vemos que las personas encargadas de los resultados de cuentas deben pensar y sentir positivamente de cara a los accionistas; que el vendedor debe estar involucrado positivamente con el producto; que el encargado del departamento de atención al cliente debe pensar de manera positiva sobre las reclamaciones; que el gestor de cuentas debe sentirse atraído energéticamente por la empresa la cual contabiliza y así un largo etcétera.

Y por si fuera poco ahora vamos a añadir un elemento más a la ecuación… ¡el corazón!

EL CORAZÓN PENSANTE

El corazón y el cerebro están conectados a través de las vías eferentes (descendientes) y las aferentes (ascendentes) de la médula espinal, pero el 90% de las vías nerviosas que los conectan ascienden del corazón al cerebro.

Esto significa que el corazón informa al cerebro de lo que es bueno para la persona. Es lo que siempre hemos llamado “intuición” y es de suma importancia para el éxito empresarial. El corazón tiene su propio sistema nervioso compuesto de unas 40,000 neuronas pensantes. Es decir, ¡el corazón piensa!

Los estudios realizados en el Institute of HeartMath nos muestran que la fuerza eléctrica de la señal del corazón, medida por un electrocardiograma es hasta sesenta veces mayor que la señal eléctrica del cerebro humano medida por un electroencefalograma y el campo magnético del corazón es hasta cinco mil veces más intenso que el cerebro.

Así el corazón debe estar “enamorado” de aquella actividad que se le ha encomendado en la empresa. Hablar de “corazón enamorado” y “empresa” en el mismo párrafo sueña extraño, pero es real que el corazón es el centro del ser humano.

El corazón comienza a latir a los 22 días de la concepción… ¡cuando aún no existe el cerebro! Es interesante pensar a dónde podrían llegar muchas empresas si se guiarán no solo por el cerebro sino también por el corazón.

Bien, ahora vamos a mostrar cómo todo lo que hemos hablado repercute en el mundo empresarial. Pondremos un ejemplo:

David es un informático director de una pequeña empresa de programación que está creciendo mucho. Tiene un socio y cuatro trabajadores asalariados. En un momento determinado decidieron lanzar una app para talleres mecánicos de toda índole donde se pudiera pedir repuestos al mejor precio, hacer compras conjuntas, vender sobrantes de stock, etc.

David y su socio necesitaban inversores para alcanzar la meta de un millón de euros.

Primero se testó con la técnica SAAMA los inconscientes de los dos socios para ver si apoyaban las metas fijadas. También se testó el nombre de la app y el diseño y los colores del logotipo.

Cuando los dos inconscientes estuvieron de acuerdo en esos temas se pasó a testar el inconsciente de los empleados respecto al proyecto y se liberaron dos bloqueos importantes en dos de los cuatro empleados.

Después se hizo un excel que mostraba paso a paso el proyecto desde el comienzo hasta el final y todas las personas que estaban involucradas en cada etapa, desde el gestor hasta los inversores, desde los programadores hasta el responsable de marketing y se detectaron los puntos donde la energía no fluía al 100% y se desbloquearon.

A medida que el proyecto avanzaba se fue abriendo el camino para que el próximo paso fluyera adecuadamente y en un tiempo record comenzó a entrar el dinero y ahora están a unos meses de ir a Estados Unidos a presentar el proyecto en ferias de tecnología.

Si vemos que en realidad una empresa es una asociación de personas en que cada miembro cumple una determinada función para obtener unos resultados fijados, veremos que es muy importante que cada persona esté libre de los bloqueos que le impiden contribuir a los objetivos establecidos.

A través de pensamiento cuántico aplicado podemos explicar a los miembros de la empresa que cuando algo no está dando los resultados esperados es que el inconsciente de uno o más miembros de esa organización están en desacuerdo con los objetivos y hay que intervenir.

Las empresas que más éxitos cosechan son las dedicadas a la innovación, las que se adentran en campos no explorados con el ánimo de descubrir nuevos horizontes que mejoren la vida de las personas. El Pensamiento Cuántico Aplicado se ajusta a la forma de pensar de estas empresas y las acompaña hacia el éxito.

Finalmente, las tres preguntas que todo empresario se debe hacer. En mi organización ¿Quién es el corazón de la empresa? ¿Qué lo hace latir con fuerza? ¿Cómo puedo apoyarlo para que sea más feliz?

Veturián Arana

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Experto en Pensamiento Cuántico Aplicado.

 

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