Cómo llegar a ser una empresa responsable con la conciliación

Cómo llegar a ser una empresa responsable con la conciliación Cómo llegar a ser una empresa responsable con la conciliación

Cada vez son más los hombres que, siguiendo el mismo camino de muchas mujeres con talento, ajustan sus trayectorias profesionales para pasar más tiempo con la familia. Por ello resulta crucial que las empresas construyan una nueva "responsabilidad corporativa interna", cuyo alcance pase por entender los beneficios de la paternidad, comprender las nuevas necesidades del trabajador del siglo xxi y ofrecer recursos suficientes para poner en marcha iniciativas y programas que permitan una verdadera conciliación de trabajo y vida familiar.

 

 

 

 

 

 

 

En un contexto sociológico donde la mitad de los hombres y mujeres declaran estar "demasiado" cansados cuando llegan a casa para realizar sus responsabilidades familiares1 y afirman sentirse insatisfechos con el modo en que combinan sus responsabilidades familiares y laborales, es preciso que las organizaciones den un paso al frente y se preocupen seriamente por un tema que, lejos de ser soft, light o de segunda categoría, es hard, deep y de primera categoría. Y es que cada vez son más los hombres capaces de hacer ajustes importantes en sus trayectorias profesionales con el fin de disponer de más tiempo para su familia y para ellos mismos. Siguen el camino de muchas mujeres con talento que, en los últimos años, han renunciado al desarrollo completo de sus carreras profesionales, a causa de encontrarse en entornos de trabajo poco flexibles (en los que prima la cultura "presencialista", marcada por la inflexibilidad horaria de entrada y salida y la negativa al teletrabajo ocasional a lo largo de la semana), y han optado por pasar de la economía dura (hard economy: industria, consultoría, auditoría) a la economía suave (soft economy: educación, ONG, proyectos propios). El motivo, como en el caso de los hombres, no es otro que la aspiración a controlar su tiempo y sus vidas.

Ante este panorama, cabe preguntarse si constituye un problema querer pasar de la economía dura a una economía más suave. Está claro que, si es por voluntad propia, en absoluto; pero sí puede ser un problema para los directivos de grandes compañías de la "economía dura", que no se dan cuenta de la pérdida de talento que han sufrido por este motivo, primero mujeres y ahora –cada vez más– varones que son padres. La razón de fondo en esta postura no es otra que una deficiente gestión ...