¡Basta de ir directo a la solución!

¡Basta de ir directo a la solución! ¡Basta de ir directo a la solución!

Los directivos toman mejores resoluciones ante objetivos claros y opciones concretas. Sin embargo, cuando se enfrentan a decisiones complejas, optan por reducir su abanico de opciones a las dos más obvias y por ignorar los intereses opuestos de las partes interesadas. Actuando en este sentido, no hacen más que generar resultados por debajo del óptimo, una situación que se podría mejorar diferenciando las decisiones cotidianas de las verdaderamente relevantes, así como ampliando los criterios y las opciones a tener en cuenta. Todo ello contribuiría a abrir nuevas posibilidades y clarificar los criterios de evaluación clave. Para lograr este ensanche sistemático del marco de decisión, los ejecutivos deberían recurrir a los "cubos mentales" para organizar las ideas de los procesos de 'brainstorming' e identificar el "corte de oro", es decir, el equilibrio de pros y contras que dejaría a un lado los asuntos secundarios. Con todo, ello no garantizaría mejores resultados, pero sí mejoraría la toma de decisiones aclarando el pensamiento, involucrando al equipo y generando el apoyo y el compromiso de la organización.

 

 

 

 

 

A los directivos empresariales se les paga para tomar decisiones y para asegurar que esas decisiones se pongan en marcha de forma apropiada y en el momento justo. Para ello, deben determinar y clarificar los objetivos, explorar las opciones posibles y evaluar cuáles de estas se ajustan mejor a lo que se pretende. En nuestro trabajo con altos directivos veteranos descubrimos que la mayoría de ellos son muy buenos en la toma de decisiones si los objetivos son claros y si la elección se realiza entre un conjunto de opciones concretas predefinidas. Sin embargo, cuando se enfrentan a decisiones complejas, los ejecutivos tienden a centrarse rápidamente en un par de opciones y enumerar lo que consideran "pros y contras", y pasan la mayor parte de su tiempo calculando cómo conseguir que los distintos cursos de acción encajen con lo que se persigue –o deliberando sobre ello– (ver cuadro 1).

Los directivos rara vez se toman el tiempo necesario para enmarcar minuciosamente sus decisiones. En vez de explorar todo el abanico de opciones, se adhieren a las más obvias y utilizan un conjunto limitado de criterios. Desafortunadamente, una vez que se enmarcan las decisiones de esta manera, el resultado, frecuentemente, se queda por debajo de lo ...