Confianza y felicidad: ¿tienen algo que ver con la realidad empresarial?

Confianza y felicidad: ¿tienen algo que ver con la realidad empresarial? Confianza y felicidad: ¿tienen algo que ver con la realidad empresarial?

Vivimos realidades nuevas, muy diferentes de las de hace pocos años. Somos conscientes de que la economía en Europa, y aún más en España, se mueve con dificultades. Los agentes económicos tienen diversos problemas para imprimir un ritmo que propicie el crecimiento. Falla el consumo, falla la inversión y no hay confianza. Se retienen recursos, se espera para más adelante, se disparan los miedos. El mercado está cerrado y no fluye. No obstante, la crisis es también una encrucijada, es decir, la posibilidad de salir renovados, reinventados, mejorados.

Es interesante recordar otros momentos de la historia en los que parecía que no había salida. Y, sin embargo la hubo. El artista Leonardo da Vinci, a finales del siglo xv, opinaba entonces: "No estamos ante una época de cambios, estamos ante un cambio de época". Y es lo que ocurre ahora mismo. Pero este salto no es fácil. Y seguramente menos aún en un tiempo en el que prima la lucha por la supervivencia y se agudiza la necesidad de resultados a corto plazo, y con frecuencia a toda costa. Pero, por otra parte, es una gran oportunidad para cambiar hábitos y paradigmas. Un cambio que tiene que surgir desde el liderazgo ejemplarizante que provoca y facilita, a partir de sus comportamientos, espacios de confianza. Se trata de evolucionar desde un paradigma basado en el miedo y el control a otro basado en la confianza y el compromiso.

¿CÓMO CONSEGUIRLO?

Una posibilidad es trabajar desde un modelo de dirección que sea, por una parte, atractivo y retador, y, por otra, viable y sencillo en su aplicación. Con frecuencia nos hemos encontrado con modelos muy sofisticados y complejos que pretenden articular un gran salto de paradigma, pero que después no se pueden llevar a la práctica. En ocasiones pretendemos un "salto cuántico", cuando la mayoría de las organizaciones todavía no están preparadas para ello. En otros casos, aparece una incoherencia de entrada, ¿cómo los gestores de  siempre van a aplicar, van a ejemplarizar, un modelo contrario al que les proporcionó éxito?

Pero ¿qué persigue, en realidad, cualquier modelo de gestión? Sin duda, aumentar el rendimiento o la eficiencia o eficacia en una organización. No basta con que el output sea el bienestar de las personas y la felicidad. El bienestar, la confianza y la felicidad son variables instrumentales a través de las cuales conseguimos una mejor forma de hacer y, consecuentemente, unos mejores resultados.
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