Crisis, redes y empresa: implicaciones directivas y de gestión del cambio estructural

Crisis, redes y empresa: implicaciones directivas y de gestión del cambio estructural Crisis, redes y empresa: implicaciones directivas y de gestión del cambio estructural

Están saltando todas las alarmas. Resulta muy difícil describir la actual situación de la economía española. Sólo se me ocurre una analogía: la economía española está en bonus, como en las máquinas del millón. El récord, el objetivo, es situar al tejido productivo en buena posición ante el reto de la economía global basada en el conocimiento. Hemos gastado dos bolas, jugamos con la tercera y está a punto de colarse. El tren se escapa. Las probabilidades de exclusión tienen verosimilitud y la canción de lo que pudo haber sido y no fue vuelve a sonar en tono cada vez más grave.

Algunos datos objetivos no admiten discusión y reflejan la situación actual. Hoy, en España, uno de cada cinco trabajadores está en paro; el segundo y la mitad del tercero de cada uno de estos cinco trabajadores presenta graves problemas de ocupabilidad; dos de cada tres empresas no están preparadas para el reto competitivo del siglo xxi ; seguimos en la cola en los índices de eficiencia, competitividad, innovación y rendimiento escolar de las economías más avanzadas del mundo; los recursos públicos se agotan; la credibilidad económica internacional está por los suelos y la crisis de confianza es evidente.

En este contexto, ¿por qué estamos en bonus? ¿Hacia dónde debería evolucionar la economía española? ¿Qué se puede hacer desde la dirección y la gestión de las empresas para evolucionar en el buen camino? No todo está perdido, aunque el futuro está en juego.

TRES CRISIS EN UNA

Parafraseando a uno de los grandes economistas del siglo xx, Joseph A. Schumpeter, "la economía es la estructuración del sentido común en lo referente al comportamiento de las personas en la esfera de la producción, el intercambio, la distribución y el consumo", y, siguiendo esta lógica, la gran mayoría de economistas serios serían capaces de ponerse de acuerdo ante las siguientes diez afirmaciones.

• Primera. El mercado, debidamente regulado, que no intervenido, es el mejor asignador de la mayoría de los recursos de una economía. Sin embargo, el mercado no es un buen distribuidor de las rentas generadas con la producción de estos recursos.

• Segunda. Las estructuras de mercado de competencia perfecta, las de los manuales de economía, es decir, mercados con libertad de entrada y salida; muchos ofertantes y demandantes; igualdad de oportunidades; racionalidad en la toma de decisiones; y transparencia informativa, son muy poco frecuente...