Del viejo al nuevo liderazgo

Del viejo al nuevo liderazgo Del viejo al nuevo liderazgo

En la actualidad, algunas viejas propuestas llevadas a la práctica en el pasado, relacionadas con el buen liderazgo, todavía siguen vigentes. Permanecen porque son inherentes al ejercicio del mismo. Son viejas propuestas que, de hecho, funcionan para los nuevos liderazgos. ¿En qué consisten exactamente? ¿Qué pensamos que los nuevos líderes (algunos de ellos despuntando ya en la actualidad) van a necesitar en la práctica diaria de su ejercicio? A continuación exponemos cinco viejas propuestas para los nuevos liderazgos.

1 Buscar un equilibrio entre razón y emoción. Hasta no hace mucho tiempo, en el funcionamiento de las organizaciones y empresas sólo contaba la razón. Los líderes, en su práctica diaria, se sostenían en la racionalidad. Y en ésta, por supuesto, han de seguir. La razón en las decisiones, en la actuación y en la conducta del liderazgo ha de servir, fundamentalmente, para convencer y argumentar. Hay que dedicar tiempo a presentar argumentos ante los demás para convencerlos del proyecto a seguir, porque la razón es la base de la argumentación y también de las decisiones a tomar. Sabiendo, de entrada, que con toda la información en las manos y con la racionalidad, se pueden tomar decisiones equivocadas. Pero, sin duda, la racionalidad ha de estar presente en el día a día de los liderazgos. Como lo ha de estar también la emoción, que, en tiempos pasados, estaba mal vista en las organizaciones y empresas, y ahora está hasta excesivamente bien vista. Parece que se tenga que ser emocionante, sobre todo si se quiere atraer el talento más joven. En sí, los nuevos liderazgos deberán saber encontrar un equilibrio entre los aspectos racionales y los componentes emocionales.

2 Los nuevos liderazgos estarán asentados en valores. El ejercicio del liderazgo ha de estar sostenido cada día en una serie de elementos que sirvan como guía para llevarlo a cabo. Los valores, creemos, siempre han estado presentes en la actuación de los líderes, pero en una época como la nuestra, en la que parece que la moralidad o la ética brillan por su ausencia, el reclamo insistente de los valores ante la ausencia de los mismos es una cuestión recurrente. Sería el caso de aquel filósofo cínico: "Vive de lo que careces". Sea como fuere, los nuevos liderazgos estarán asentados en un conjunto de valores con tal de dar solidez –consistencia– a unos tiempos particularmente inciertos, o "líquidos", según Bauman.

¿En qué valores se cimentarán los nu...