Donald Sull: "Los individuos deben desarrollar un sentido más amplio de lo que es relevante para su negocio"

Entrevistas

Donald Sull: "Los individuos deben desarrollar un sentido más amplio de lo que es relevante para su negocio" Donald Sull: "Los individuos deben desarrollar un sentido más amplio de lo que es relevante para su negocio"

Karen Christensen: En su estudio ha descubierto una dinámica demasiado habitual, según la cual, para tener éxito, los directivos deben desarrollar modelos mentales específicos y reforzarlos con procesos que respalden su visión del mundo. ¿Qué ocurre cuando el entorno cambia?

Donald Sull: No se trata de que los modelos mentales sean algo malo; de hecho, son necesarios para centrarse y coordinar la actividad y movilizar recursos. Sin embargo, cuando el entorno cambia, existe siempre el riesgo de que surja una brecha entre los modelos establecidos y la realidad. Si esto ocurre, es posible que uno no repare en información que no es coherente con su modelo e ignore o reste crédito a algunas cosas. Esto es peligroso porque saber en qué está equivocado su modelo es, en muchos sentidos, tan importante como saber en qué acierta.

Usted ha señalado que con demasiada frecuencia damos por sentado que los cambios tendrán lugar de un modo lineal. ¿Cuál es la cruda realidad?

Cuando la gente piensa en el cambio, tiende a situarse en una sola de sus dimensiones: ¿hacia dónde van los tipos de interés, o hasta dónde llegará el mercado bursátil hoy? Aunque las variables independientes como estas son importantes, debemos darnos cuenta de que si analizamos cualquier empresa, su capacidad para generar y mantener valor es una función de muchas variables, por lo que centrarse en una o dos es un error. Por ejemplo, no puede observar una empresa petrolera y dar por sentado que tendrá éxito o que fracasará en base a una única variable como el precio del crudo, porque no es así. Las compañías petroleras se ven influidas por los tipos de cambio, los tipos de interés, los regímenes normativos, la geopolítica y una gran variedad de otros factores y cambios tecnológicos. La realidad de la capacidad de cualquier organización para generar valor es una función de diferentes variables individuales, cada una de las cuales puede ser volátil, y no se mueven necesariamente en una trayectoria lineal y uniforme; puede que salten de un lado a otro o que retrocedan, todo puede ocurrir. Además, estas variables individuales también interactúan de un modo inesperado, desafiando nuestra capacidad para predecir –y no digamos ya controlar– qué puede ocurrir en el futuro. Denomino a esto "la niebla del futuro": siempre que uno intenta gestionar algo que está influido por múltiples variables resulta un denso velo de incertidumbre, de imprevisibilidad.

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