El desarrollo personal en una era de esteroides y 'coaching' ejecutivo

El desarrollo personal en una era de esteroides y 'coaching' ejecutivo El desarrollo personal en una era de esteroides y 'coaching' ejecutivo

El hombre de unos treinta y tantos años, bastante voluminoso, que estaba frente a mí en el Acela llevaba un grueso anillo de campeón de las World Series de béisbol que no pasaba desapercibido. Sin embargo, Jared no es jugador, sino que ayuda a dirigir el programa de desarrollo de talentos de los Boston Red Sox en las categorías inferiores. Viaja por todo el mundo en busca de jóvenes talentos que luchan por una oportunidad entre los profesionales.

Fan de las técnicas estadísticas de análisis de juego y de Moneyball (un libro escrito por Michael M. Lewis en 2003, centrado en los Oakland Athletics de béisbol y que trata de modernizar la visión con la que se analiza este deporte), Jared hablaba con gran pasión y fluidez de la novedosa cultura de su club sobre la innovación orientada a los datos. Los Red Sox se toman la tecnología más en serio que cualquier otro equipo de béisbol. Se utiliza todo, desde vídeos de biomecánica asistida por ordenador de los movimientos de los bateadores hasta complejos análisis estadísticos de pitchers (lanzadores) y bateadores de cada encuentro, para evaluar el potencial y el rendimiento. Cualquier perspectiva que pueda aportar a un jugador una ventaja es aceptable.

Como todos los demás equipos, los Red Sox se esfuerzan por descubrir a la siguiente gran superestrella. No obstante, el reto de personal más generalizado al que tiene que hacer frente el equipo, señaló Jared, es conseguir jugadores que sean más fáciles de orientar que sus predecesores. La excelencia atlética y un fuerte deseo de victoria no son suficientes: los Red Sox quieren talento de máximo nivel, capaz de utilizar las herramientas, técnicas y tecnologías del equipo para jugar mejor. El entorno de la Major League de béisbol, centrado en las estadísticas y en busca siempre de una ventaja, convierten en una inversión más arriesgada a los jugadores que no están dispuestos a mejorar de forma constante o son incapaces de ello. Apoyar el talento para que mejore en todas las dimensiones legítimas –una categoría que no incluye los esteroides o la hormona del crecimiento, insiste Jared– es el espíritu que diferencia a los Red Sox.

Apenas tres meses más tarde, participé en un taller no clasificado del Departamento de Defensa que exploraba escenarios futuros de una guerra basada en la alta tecnología. Las sustancias que mejoran el rendimiento amplifican la capacidad física de los atletas profesionales, afirmó un asistente procedente de ...