Con la irrupción de la inteligencia artificial, el futuro del trabajo ya está tomando forma. Y las organizaciones deben actuar para no quedarse fuera de juego. La transición les exige un cambio de cultura que integre el aprendizaje en su estrategia, otorgue autonomía a los equipos para que tomen decisiones y vincule la innovación con los valores humanos.
El nuevo papel de la plantilla: de fuerza laboral a fuerza de innovación
Business Review (Núm. 364) · Recursos humanos · Marzo 2026
Vivimos en una época en la que la velocidad se ha convertido en la nueva normalidad. La inteligencia artificial amplifica la productividad, las decisiones se toman en tiempo real y se espera que los equipos globales generen innovación como si fuera un recurso infinito, disponible bajo demanda. Sin embargo, a pesar de la aceleración exponencial de la tecnología, muchas organizaciones siguen atrapadas en maneras lineales de entender el trabajo.
La paradoja es llamativa: cuanto más rápidas son nuestras herramientas, más corremos el riesgo de quedarnos atrás si nuestros sistemas humanos no logran evolucionar. Disponemos de los procesos digitales, pero no de los marcos mentales; tenemos los flujos de trabajo automatizados, pero no la curiosidad; medimos los resultados, pero no su significado.
En todos los sectores, los líderes se enfrentan actualmente a un mismo reto: cómo convertir sus fuerzas laborales en auténticas fuerzas de innovación, comunidades capaces no solo de ejecutar eficientemente, sino también de imaginar, experimentar e irse adaptando continuamente.
Esta transformación no puede ser delegada en el departamento de recursos humanos ni en un departamento digital. Obliga a replantearse cómo aprenden las organizaciones, cómo reparten la autoridad y cómo vinculan sus propósitos con su rendimiento. En resumen, exige que reinventemos el trabajo mismo.
El aprendizaje como sistema, no como departamento
En la mayoría de las empresas, el “aprendizaje” sigue siendo considerado como una función auxiliar: un catálogo de formación, una serie de talleres o un presupuesto anual que debe ser asignado. Pero las organizaciones que prosperan en la era de la IA conciben el aprendizaje como una capacidad sistémica: el motor que impulsa la renovación y la innovación.
Según el informe Your Strategy Is Only as Good as Your Skills, de Boston Consulting Group, solo el 15 % de los líderes considera el aprendizaje como un componente esencial de la estrategia corporativa y una de cada cinco empresas no hace referencia alguna a las competencias ni al aprendizaje en sus planes anuales o en sus informes de sostenibilidad. El mensaje está claro: aunque las empresas proclaman su agilidad, la mayoría no está dotando a su personal de lo que necesita para que eso se haga realidad.
Mientras el aprendizaje siga siendo episódico, la innovación será accidental. Si el a...
Jordi Díaz
Decano y director general de EADA Business School ·
Massimo Begelle
Regional Manager SEE & ME en Top Employers Institute ·


