El problema del 'software' para la empresa

El problema del 'software' para la empresa El problema del 'software' para la empresa

La tecnología siempre se ha basado en la esperanza. Desde el inicio de la Revolución Industrial, las empresas han adoptado las nuevas tecnologías con entusiasmo, y su optimismo se ha visto recompensado con la mejora de los procesos, la disminución de los costes y la reducción de la fuerza de trabajo. A medida que el ritmo de la innovación tecnológica se ha ido intensificando a lo largo de las dos últimas décadas, las empresas esperan que la siguiente novedad les aporte forzosamente mayores oportunidades de mercado y mayores beneficios. El software,una tecnología tan invisible y vaga para la mayoría de nosotros que da la impresión de que funciona como la magia, se presta en especial a este tipo de esperanza incondicional.

El software promete evolución, revolución e incluso transformación en el modo en el que las empresas hacen negocios. La visión triunfante que muchos comparten es que el software en las grandes organizaciones está totalmente integrado y controla de forma inteligente una cantidad infinita de procesos complejos, al tiempo que sigue siendo lo suficientemente flexible como para adaptarse a las cambiantes necesidades de las empresas. Esta visión del software se halla en la esencia de lo que Thomas Friedman, en The World is Flat, denominó "la Sinfonía Wal-Mart en múltiples movimientos, sin final. Simplemente suena una y otra vez 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año".

Sistemas enteros trabajan conjuntamente proporcionando cadenas de suministro, líneas de producción y servicios sincronizados y totalmente coordinados, como si de una orquesta mundial se tratara. Desde los pedidos a través de la Red, pasando por el aprovisionamiento, las entregas y la facturación, hasta la atención al cliente, toda la empresa, organizada de extremo a extremo: ésa ha sido la promesa. Puede dar la impresión de que ya ha llegado la era de las máquinas inteligentes.

¿Es así? Mientras que algunas empresas, como WalMart, han logrado algo cercano a ese ideal, el modo en el que la mayor parte de las grandes empresas procesan en realidad la información contradice esa gloriosa visión y revela un mundo al otro lado del espejo en el que todo es de hecho lo contrario de lo que se podría esperar. Los sistemas de back-office –incluyendo tanto las aplicaciones de software como los datos que procesan– forman un multicolor mosaico de sistemas, que contienen cincuenta o más bases de datos y cientos de programas independientes instal...