Planifique con éxito su próxima innovación en TI

Planifique con éxito su próxima innovación en TI Planifique con éxito su próxima innovación en TI

Estudiar la innovación consiste en gran medida en estudiar errores, fracasos, falsos supuestos y absolutos desastres. A pesar de que aprender de los fracasos tiene buena prensa, en teoría, son relativamente pocas las organizaciones capaces de aprender de forma efectiva de sus fracasos. Y lo que es incluso peor, por lo general es posible ver cómo va creciendo un fracaso mucho antes de que los fondos se hayan asignado de forma irrevocable y las esperanzas y los sueños de las personas se hagan añicos con él. Por suerte, los problemas que llevan a los grandes fracasos no son por lo general resultado de una falta de talento, de una gestión deficiente, de una mala planificación o de otras excusas habituales sobre por qué salen mal las cosas. El principal problema es que, en condiciones de elevada incertidumbre, financiamos, planificamos y gestionamos los proyectos como si contáramos con todos los hechos.

Una forma mucho más sensata y menos arriesgada de planificar las iniciativas de TI nuevas e inciertas es adoptar un enfoque orientado a los descubrimientos. Los planes orientados a los descubrimientos dan por sentado que es necesario conocer contar con las respuestas adecuadas. Un enfoque de este tipo fomenta el aprendizaje, la reformulación y la flexibilidad a través de la trayectoria que sigue un proyecto a medida que avanza. Limita el riesgo, porque en cualquier momento sabemos exactamente cuál es nuestra exposición, con lo que tenemos la oportunidad de abandonar el proyecto o de abordarlo de un modo diferente.

En este artículo aplico lo que hemos aprendido sobre los proyectos que fracasan en general al caso específico de grandes proyectos con un importante componente de tecnologías de la información (TI) (y hoy día, ¿qué gran proyecto no tiene un componente de TI?). Como antiguo director de TI, siempre me ha sorprendido la cantidad de proyectos que se inician con el potencial de transformar un negocio, pero que por lo general acaban saliendo terriblemente mal. A pesar de que no se dispone de cifras exactas, fuentes acreditadas indican unos índices de fracaso –incluso para proyectos muy importantes– del 50% o superior. Las cifras pueden ser asombrosas. Se dice que Avis perdió 55 millones de dólares en la implantación fallida de un sistema ERP. El sonoro fracaso del Departamento de Justicia de Estados Unidos a la hora de implementar el sistema Virtual Case File en el FBI costó a los contribuyentes 104 millones de dólares y dejó a la a...