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Accenture Strategy


El reto del Internet de las Cosas

El reto del Internet de las Cosas

La nueva concepción de la tecnología basada en la interconexión total entre objetos, individuos, lugares y empresas supone una gran oportunidad de crecimiento para el mundo corporativo, pero todavía son pocas las compañías españolas que están actuando para capitalizar las oportunidades que prevén que van a emerger. Aunque la mayoría de los directivos reconoce los beneficios del Internet de las Cosas y un 88% afirma contar con las capacidades necesarias para implantarlo en su modelo de negocio, solo el 2% de las compañías ha desarrollado una estrategia clara, y el 60% no ha realizado aún ningún tipo de inversión.
 
Cada día más objetos de uso cotidiano son capaces de intercambiar información y optimizar su funcionamiento automáticamente a través de Internet, sin la intervención de operadores humanos. Se trata de que los consumidores puedan ajustar la calefacción de sus casas de forma remota o hacer un seguimiento de su estado de salud en tiempo real. De que las ciudades, por su parte, puedan utilizar infraestructuras y dispositivos, como farolas inteligentes, para monitorizar el tráfico o los niveles de contaminación. De que los almacenes y estanterías con capacidad de recoger y transmitir información en tiempo real logren reducir el coste de las revisiones, el seguimiento y las pérdidas de inventario. De que los sensores colocados en cultivos, capaces de detectar la humedad y la temperatura, ayuden en la industria agroalimentaria a regar de forma más efectiva, y así mejorar el rendimiento de las cosechas, a la vez que se reduce el consumo de agua. Y de que cualquier infraestructura que utilice sensores pueda proporcionar información para mejorar las operaciones y el mantenimiento antes de que se produzcan averías. Un enorme potencial que, para las empresas, se traduce en un conjunto de cambios y nuevas oportunidades de ingresos.
 
La tendencia hacia el Internet de las Cosas es obvia, pero ¿están los empresarios españoles preparados para enfrentarse a los cambios que exige la tecnología? ¿Saben qué pueden esperar del futuro o cómo tendrán que adaptar sus modelos de negocio para sobrevivir al escenario de disrupción en que se encuentran? Según el estudio CEO Briefing 2015, realizado por Accenture Strategy, los directivos ya son conscientes de ello. La cuestión ahora es qué compañías van a capitalizar esta oportunidad y cuáles saldrán vencedoras.

Optimismo ante el futuro con el Internet de las Cosas

Aunque podríamos temer que el empresario español albergara dudas ante la época de cambios inminentes que se avecina, la realidad es que ocurre justo lo contrario. Los directivos españoles se muestran, en general, más seguros en el porvenir que sus homólogos europeos. Más aún, el 60% cree que la dirección de sus empresas comprende plenamente el alcance del  Internet de las Cosas, y casi el 90% considera que su empresa está plenamente preparada para crear nuevas fuentes de ingresos basadas en los avances que implica.

La mayoría de los directivos españoles reconoce el impacto positivo que el Internet de las Cosas puede generar tanto en la economía como en sus empresas. El 68% opina que los avances tecnológicos y la interconexión de datos mejorarán en mayor medida la eficiencia operativa que los ingresos de sus compañías, una visión que contrasta con la de sus homólogos europeos y mundiales, que opinan que el mayor impacto se producirá en la mejora en los ingresos, respuesta preferida por el 64% de los europeos y por el 58% a nivel mundial. En el caso de los ejecutivos españoles, solo un 32% espera crecimiento de sus ingresos.

ambién se espera que el Internet de las Cosas tenga consecuencias en el mercado laboral, pero, en contra de lo que pudiera parecer, la previsión es que el impacto sobre la fuerza de trabajo sea positivo. Cuatro de cada cinco directivos españoles creen que potenciará la creación de puestos de trabajo, mientras que casi dos tercios prevén un aumento de los salarios. Unas opiniones que están, por cierto, en línea con las de sus homólogos europeos y mundiales (ver figura 1).

Lo digital como prioridad

Resulta lógico esperar que las tecnologías digitales sigan constituyendo una prioridad estratégica para las empresas españolas, que destinan sus inversiones, principalmente, a la eficiencia en costes, la mejora de las operaciones y la creación de nuevos productos y servicios. En cuanto a los beneficios que aportará el Internet de las Cosas, un 72% de los directivos españoles cree que mejorará fuertemente la experiencia del cliente; un 70%, que reducirá los gastos operativos; y un 66%, que optimizará el uso de los activos. Para los directivos europeos y mundiales, estos beneficios estarán más repartidos entre distintos ámbitos, como la seguridad en el trabajo, la supervisión y control interno y la productividad de los empleados. En lo que sí coinciden el 100% de españoles y extranjeros entrevistados es en que el Internet de las Cosas traerá beneficios para todos (ver figura 2).

Aunque los empresarios españoles no coinciden con sus homólogos extranjeros en su opinión acerca de cuál será el principal beneficio del Internet de las Cosas, todos están de acuerdo en que reducirá los gastos operativos y la optimización de los activos, lo que ya es de por sí suficientemente interesante e importante. Tanto es así que, a corto plazo, solo el 4% de los directivos españoles espera que el Internet de las Cosas genere nuevos flujos de ingresos para su empresa por medio de nuevos productos y servicios, porcentaje que, a nivel global, aumenta hasta el 11%.

En cualquier caso, la tendencia de los participantes en el estudio a centrarse en la eficiencia y en la reducción de costes a la hora de evaluar las inversiones en el Internet de las Cosas puede estar reproduciendo el patrón observado en 2014, cuando algo menos de un tercio de los directivos destacaba las oportunidades de generar ingresos que ofrecían las tecnologías digitales.

Este año, por el contrario, aun cuando siguen sin lanzarse las campanas al vuelo en cuanto a la estimación del aumento de ingresos, sí que se valoran otros beneficios que, indirectamente, mejorarán los márgenes del negocio. Así, más del 80% de los directivos españoles encuestados citan las tecnologías digitales como una herramienta para generar crecimiento y nuevas formas de llegar al cliente.

Desfase entre  deseo y realidad

Pese a todos los buenos augurios, lo cierto es que el arranque tecnológico está siendo menos planificado y rápido de lo que se podría desear. Aunque la mitad de las empresas españolas (por casi tres cuartas partes del total mundial) han comenzado a esbozar una planificación de futuro, solo el 2% (frente a un 8% de las europeas) ha desarrollado ya una estrategia de futuro clara, mientras que un 60% admite no haber realizado aún ninguna inversión en tecnología (algo que mejora en más de diez puntos la media mundial y europea). Ver figura 3.

Los líderes de las empresas españolas se muestran todavía cautos respecto a la adopción del Internet de las Cosas, a pesar de reconocer claramente el impacto positivo que les puede generar. Como se ha comentado anteriormente, el 60% de los directivos españoles afirma que los ejecutivos de sus compañías tienen un conocimiento completo del IoT, un porcentaje que está por encima de la media europea y mundial, que se sitúa en el 37% y el 38%, respectivamente. El mundo corporativo español está empezando a dar los primeros pasos para la adopción de las tecnologías que van a dar forma al futuro empresarial, como demuestra que el 56% está en proceso de definición de su estrategia en torno al Internet de las Cosas (ver figura 4).

¿Por qué  solo un 2% de los directivos españoles afirma contar con una estrategia definida de cara al Internet de las Cosas y el 60% declara no haber realizado todavía ningún tipo de inversión en esta tecnología? ¿Por qué, si casi dos tercios afirman contar en sus compañías con un conocimiento suficiente y el 88% cree que sus empresas disponen de las capacidades necesarias para crear nuevas fuentes de ingresos derivadas de esta tecnología? Aunque los problemas para apostar al máximo por las soluciones que han de cambiar la industria varían mucho de una zona del planeta a otra, en España, alrededor de la mitad de los directivos se quejan de la dificultad de acceso al capital, del acceso insuficiente a la tecnología y de la falta de fuerza laboral cualificada. Esto contrasta con la visión europea y mundial, que, junto a la dificultad de acceso al capital, destaca la falta de demanda por parte de los clientes, además de la falta de infraestructuras de comunicaciones (ver figura 5).

Queda mucha distancia que recorrer en la carrera hacia la interconexión productosnegociosclientes para crear valor. Las empresas lo perciben como una clara oportunidad de mejora y crecimiento, pero aún son pocas las compañías que se mueven para capitalizar al máximo y lo antes posible esas oportunidades emergentes. La tendencia va en aumento, porque el Internet de las Cosas no es una promesa, sino una realidad. Es el futuro, y ya ha llegado.

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