Errores y soluciones en la valoración de empresas

Errores y soluciones en la valoración de empresas Errores y soluciones en la valoración de empresas

Una sentencia de la Audiencia de Madrid sobre la valoración de las acciones de El Corte Inglés concluye que numerosos catedráticos y expertos fueron "manifiestamente incapaces" de determinar esa valoración. La diferencia entre las estimaciones casi fue de tres a uno. Este es uno de los muchos testimonios que reconocen la dificultad de valorar una empresa y es que su valor, como el de cualquier propiedad, depende del dinero que se espere obtener de ella.

EL VALOR DE LAS EXPECTATIVAS

En efecto, el método de mayor consenso para valorar empresas consiste en descontar los flujos de caja esperados a una tasa ajustada por el riesgo de dichos flujos para que refleje la rentabilidad exigida a la empresa. Por tanto, valorar una empresa exige sumar el valor actual de sus rentas futuras estimadas, en un ejercicio que trata de anticipar todo el futuro de la empresa y resumirlo, mediante la técnica financiera, en un importe único.

El valor que es estime con este método depende, en consecuencia, de las estimaciones sobre la evolución futura de la empresa, es decir, sus rentas y su riesgo, y de las preferencias de los inversores, esto es, su apreciación del riesgo. La incertidumbre sobre estas estimaciones hace que la determinación del valor sea muy imprecisa, máxime cuando el horizonte que se debe contemplar es tan dilatado como la hipótesis que se establezca sobre la supervivencia de la empresa. En consecuencia, como la estimación del valor tiene mucho de adivinación, se debe evitar cometer errores de bulto en la aplicación de la técnica financiera para que no se parta de unas estimaciones de las rentas futuras y de la tasa de descuento equívocas.

EL ENFOQUE FINANCIERO DE LA VALORACIÓN

En primer lugar, conviene precisar que el modelo para estimar el valor, lo que se denomina la técnica del descuento de flujos, se compone de lo siguiente:

• Los parámetros de la valoración, tanto externos (por ejemplo, la inflación, el crecimiento del mercado y la prima de riesgo) como internos (por ejemplo, el coeficiente Beta, el diferencial de la deuda y las ratios estructurales de comportamiento de la empresa).

• Las previsiones de los estados contables, necesarios para hallar los flujos de caja.

• Los flujos de caja y, en concreto, el flujo de caja libre u operativo y los flujos de caja para la deuda y para el accionista.

• El período de planificaci...