¿Cómo afrontar el diálogo con los miembros de nuestro equipo para que las conversaciones sean constructivas y fructíferas? Este artículo presenta una herramienta que permite identificar las semejanzas y diferencias entre ambas partes, y ayuda a adaptar el ‘feedback’ de manera auténtica, eficaz y con sentido de propósito.
Estrategias para dialogar con tus colaboradores con autenticidad y propósito
CR
Carlos Rey
Business Review (Núm. 363) · Habilidades directivas · Febrero 2026
Las conversaciones entre líderes y colaboradores constituyen uno de los pilares fundamentales en la vida de una organización. No se trata únicamente de transmitir información o evaluar resultados, sino de crear espacios de confianza, crecimiento y conexión en torno a un propósito compartido.
A diferencia de otras interacciones, estas conversaciones suelen implicar cierta formalidad y preparación. El líder reflexiona sobre los mensajes que desea transmitir, mientras que el colaborador se prepara para participar activamente en el diálogo. Sin embargo, más allá del contenido, existe un aspecto que a menudo se descuida: cómo se comunica.
¿Cómo adaptar el lenguaje y el enfoque para que la conversación fluya, conecte con el propósito y genere impacto? Aquí es donde entra en juego el “triángulo de plata” (ver el cuadro 1), una herramienta que facilita el autoconocimiento y ayuda a adaptar el feedback de manera auténtica, eficaz y con sentido de propósito.
Cabeza, corazón y manos
Partimos de una primera premisa: una conversación con propósito debe integrar tres dimensiones esenciales1:
• Cabeza. Representa el pensamiento racional y la objetividad.
• Corazón. Engloba la empatía y la intuición emocional.
• Manos. Simbolizan el pragmatismo y la orientación a la acción.
Cuando se integran en el diálogo, estas tres facetas permiten un intercambio completo y enriquecedor que potencia la claridad, la conexión y el compromiso. Representadas en forma de triángulo, configuran el triángulo de plata, basado en el modelo tridimensional del propósito2.
El triángulo evoca la plenitud y unidad, indicando que una conversación es incompleta cuando falta alguna de las tres dimensiones. La metáfora de la plata –el metal con mayor conductividad– nos recuerda la conexión y armonía entre las tres dimensiones, haciendo referencia a la conexión auténtica que debe existir entre pensar, sentir y hacer.
Estas tres dimensiones configuran la base para ejercer un liderazgo con propósito3, en el que el líder no se limita a ejercer autoridad, sino que se convierte en f...
Carlos Rey
Director de la Cátedra Dirección por Misiones y Propósito Corporativo de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) y fundador de la Fundación DPMC ·
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