Ética y finanzas: regular los valores

Ética y finanzas: regular los valores Ética y finanzas: regular los valores

Una de las consecuencias positivas de la crisis está siendo el debate abierto sobre el papel que deben jugar los aspectos cualitativos en el modelo económico y financiero, tanto conceptualmente como en su aplicación a la vida real. Se aboga por unas finanzas más humanas, en las que se consideren los aspectos psicológicos (behavioural finance), la inteligencia emocional (soft skills) y las consecuencias éticas; algo que ya había surgido con anterioridad y que no es exclusivo de las situaciones de crisis, de manera que crear un nuevo modo de aplicarlas tiene un interés que trasciende factores temporales como la moda o el momento económico.
En este artículo se intenta reflexionar sobre algunos de los elementos a considerar a la hora de elaborar un código ético para las finanzas. En este sentido, se plantean preguntas y se intenta darles respuesta:

¿En qué consiste elaborar unas finanzas más humanas? ¿Qué relación tienen las finanzas con la ética? ¿Necesitan las finanzas un código ético? ¿Se ganaría algo con un código ético en finanzas? ¿No se trata todo, más bien, de una exageración FINANZAS Y ÉTICA

Antes de señalar posibles elementos que deberían incluirse en un código ético para las finanzas, conviene analizar la relación entre las finanzas y la ética. En palabras de Ángel Rodríguez Luño (autor de Cultura política y conciencia cristiana. Editorial Rialp, 2007), la ética trata de llevar al hombre hasta un nivel de reflexión que le permita elevarse por las necesidades y circunstancias inmediatas, para indagar racionalmente acerca del bien de la vida humana vista en su conjunto. Una vez que se ha logrado distinguir entre lo que es el bien verdadero para la vida humana y aquello que lo es solo aparentemente, es posible saber lo que es preciso revisar o modificar para realizar día tras día una conducta buena.

Según esta aproximación, una conducta ética tendría las siguientes características:

•  Precisa una reflexión racional. Una conducta ética no surge de un mero seguimiento de normas sobre las que no se ha reflexionado o que no se entienden. Voluntarismo e irreflexión no conducen a una conducta ética.

•  Debe distinguir entre lo aparente y lo verdadero. Una conducta ética debe distinguir entre apariencia y realidad. No puede caer en la trampa de confundir la una con la otra. A través de la reflexión pers...


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