Desinversiones en coyunturas desfavorables

Desinversiones en coyunturas desfavorables Desinversiones en coyunturas desfavorables
Business Review · Finanzas

La restricción del crédito, la desaceleración económica y las turbulencias de los mercados en Europa han ido consolidando en los últimos años el complejo entorno económico en que las compañías han de desarrollar sus negocios. Para muchas de ellas, este contexto está teniendo efectos tan directos como la pérdida de rendimiento de sus activos o nuevas necesidades de financiación.

Como consecuencia, la presión de los financiadores de las empresas ha ido cobrando más protagonismo en las decisiones corporativas, exigiendo balances más saneados (con una mejor relación deuda neta/ EBITDA) y mayor disponibilidad de liquidez.

Para resolver de la mejor forma posible la tensión entre financiadores y equipo directivo (que tiene el objetivo de maximizar el valor para el accionista en el largo plazo), resulta necesario desarrollar una gestión proactiva del portafolio de negocios que permita maximizar la entrada de caja y que refuerce la estrategia de la compañía. Incluso cuando las necesidades urgentes de liquidez obligan a realizar desinversiones de activos (que en otras condiciones no se plantearían), resulta aconsejable considerar las consecuencias sobre la estrategia de la compañía a largo plazo para estructurar la operación de la forma más ventajosa posible. Además, será necesario asumir un elevado nivel de flexibilidad en la toma de decisiones, contar con un equipo adecuado y seguir un proceso ordenado y previamente definido.

A continuación se expone el marco en que tienen lugar los procesos de desinversión actualmente, analizando las claves de mayor utilidad para aquellas compañías que se planteen una operación de este tipo en una coyuntura desfavorable.

 

EL EFECTO DE LA COYUNTURA EN LAS DECISIONES DE DESINVERSIÓN

Cuando, a principios de 2001, el Banco Central Europeo comenzó a bajar los tipos de interés (del 4,75% hasta el 2% en junio de 2003), se inició un período de mayor facilidad de crédito que tuvo entre sus consecuencias un aumento del número de operaciones de M&A (alcanzándose un máximo superior a 1,4 billones de dólares de volumen en 2007 en la Eurozona). En aquel momento, dichas decisiones se fundamentaban, principalmente, en criterios estratégicos, buscando, por ejemplo, la internacionalización de las operaciones o una diversificación de negocios.

Aquellas empresas que entonces ejecutaron operaciones generadoras de valor y estratégicamente complementari...