Guerra a la Innovación

Guerra a la Innovación Guerra a la Innovación

En medio de un entorno empresarial que valora cada vez más la innovación como un requisito sine qua non para el éxito, es lógico que las pymes busquen innovar a toda costa.

Para una pequeña organización, ello puede significar envolverse en complejos procesos, pérdida de enfoque, gastos inútiles y, en consecuencia, fracasos que pueden conducir a la frustración.

Sin embargo, es en el entorno empresarial de las pymes, cuyo desarrollo está íntimamente ligado al liderazgo de sus fundadores, donde valdría la pena reflexionar sobre el concepto de innovación e incorporar un componente de transformación, pero sobre todo de transformación personal.

La transformación personal, por su carácter permanente y por la persistencia requerida para alcanzarla, debe ser asumida por los líderes como el requisito indispensable no solo para innovar, sino sobre todo para sobrevivir y construir organizaciones sólidas, que permanezcan en el tiempo, crezcan y sean reconocidas por sus productos, servicios y cultura empresarial.

Perseverancia, paciencia, capacidad de priorizar tareas, sin tener que vivir obligados a crear algo nuevo todos los días, sino a hacer mejor las cosas, orientados a los equipos y clientes. Es el reto que toda organización debería afrontar.

Y, en un mundo cada vez más competitivo, que prioriza la inmediatez, son las pymes las que, por su flexibilidad, pueden mostrarse como ejemplo y acelerar esos procesos de transformación profunda.

Imaginemos por un momento al hombre de las cavernas encendiendo fuego por primera vez, o a los antiguos alfareros de Mesopotamia haciendo girar la arcilla con un artilugio circular que, a fuerza de uso, se convertiría más tarde en la rueda.

Es más que probable que ninguno de ellos alcanzara dichos descubrimientos después de una sesión de design thinking y que estos no fueran producto de un scrum liderado por un CIO que, junto con su equipo, llenara de coloridos pósits las paredes de la "recientemente renovada caverna de reuniones".

Incorporar estos términos en la cultura empresarial, pensando que de por sí significan innovación, es obviar su verdadera naturaleza: son herramientas, extremadamente valiosas, por cierto, que persiguen un objetivo, que es el de ordenar los procesos, promover la generación de ideas y sacar lo mejor del trabajo en equipo. Considerarlas como un fin en sí mismas se convierte en un error bastante común.
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