¿Hasta qué punto cambia el trabajo en equipo en la era digital?

El sector opina

¿Hasta qué punto cambia el trabajo en equipo en la era digital? ¿Hasta qué punto cambia el trabajo en equipo en la era digital?

En un estudio reciente de la Universidad de Phoenix, un 70% de los participantes afirmaba formar parte de un equipo disfuncional. Si este es el dato en un país con muchas empresas tecnológicas e internacionalizadas que exigen el trabajo en equipo, ¿cuál será el porcentaje en España?

El equipo ya no se define como una agrupación de profesionales con un claro objetivo compartido y enfoque de trabajo común, sino que, muchas veces, es la unión temporal de personas que aportan distintos conocimientos, perspectivas e incluso prioridades. Ahora no se puede construir un equipo basado en el principio de identidad de “nosotros versus ellos”, en una época en la que muchas barreras de acceso han caído y se comparte información con más apertura que anteriormente.

Hay más equipos virtuales, que se conectan, pero no coinciden físicamente, donde es imprescindible gestionar la distancia y las diferencias.

Los equipos ya no son tan permanentes y asociados a departamentos: ganan protagonismo los equipos de proyecto, por definición, cambiantes.

Los equipos multidisciplinares, creados para aportar una visión y un servicio más acordes con la experiencia y las exigencias de los clientes, son cada vez más comunes.

Hay una mayor diversidad dentro de los equipos, debido a la convergencia de distintas generaciones y procedencias geográficas, culturales o profesionales.

Los equipos son menos jerárquicos: no hay un único líder, sino un liderazgo repartido, colaborativo y cambiante, en línea con las estructuras organizativas más planas.

El auge de estos equipos implica a su vez una nueva manera de relacionarse, que también choca con las costumbres españolas más arraigadas. Ahora, con el trabajo en red, es imprescindible saber crear relaciones a distancia, ampliar el círculo de confianza, compartir y ser capaz de influir en otros, cuya reacción no siempre vemos. También supone gestionar eficazmente múltiples tareas y perspectivas y nunca dar por hecho que otros tengan la misma perspectiva o prioridades que un@ mism@. Sin duda, queda mucho por aprender en las compañías españolas, pero todo lo que se aprenda enriquecerá a las personas y la organización. ¡El esfuerzo merece la pena!


Camilla Hillier-Fry

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Socio de PeopleMatters