La dimensión femenina de las organizaciones

La dimensión femenina de las organizaciones La dimensión femenina de las organizaciones

El primer problema con que nos enfrentamos es la confusión sobre lo que somos y lo que deberíamos ser. ¿Debería ser una 'mujer fuerte', tener una profesión, ganar dinero, y hacerme rica, pero quizá arriesgarme a no encontrar un compañero y no tener un hijo (en el contexto chino)? ¿O debería casarme y convertirme en un ama de casa, apoyar a mi marido y educar a mi hijo?".

El International Herald Tribune Magazine publicaba estas declaraciones de una ciudadana china de veintiséis años –una graduada de una escuela de negocios francesa, que habla chino, inglés, japonés y francés– en busca de trabajo en su país, plantea, con todas las connotaciones y variaciones contextuales posibles, un dilema que sigue estando muy presente en nuestra sociedad.

Más de uno o de una se rasgará las vestiduras ante esta aseveración, pero dentro de los dos extremos que plantea esta joven china, existe un continuum de opciones entre las que se debaten muchas mujeres.

En una economía como la española, con una oferta de mano de obra femenina muy superior a la demanda, en la que a menudo el empresario percibe la contratación femenina como una fuente de problemas, desde las bajas por maternidad, que pueden afectar tanto a procesos y proyectos en marcha, como a los costes, las mujeres se enfrentan a unas barreras considerables a la hora de desarrollar su carrera profesional. Las barreras se incrementan aún más si a ello le añadimos una cultura empresarial marcada por unas tradiciones machistas difíciles de erradicar, en la que la homogeneidad de género, sobre todo a nivel directivo, se percibe como un elemento que disminuye el riesgo.

Todos los que trabajamos en el mundo de las organizaciones sabemos que las mujeres aportan a la gestión del día a día una mayor sensibilidad, compromiso, honestidad y capacidad de trabajo. En Lima, las autoridades municipales decidieron introducir a las mujeres en puestos de gestión y control del tráfico urbano para disminuir la corrupción existente entre sus homólogos masculinos. En países con niveles de corrupción muy alto, los directivos suelen apoyarse para temas relacionados con la gestión cotidiana en mujeres porque son menos proclives a las componendas. Las Naciones Unidas utilizan cada vez más tropas femeninas en las labores de pacificación por su capacidad para comunicarse y su trato más humano con las poblaciones autóctonas, su capacidad de negociación y su mayor sensibilidad en contra de la corru...