La estrategia en tiempos disruptivos

La estrategia en tiempos disruptivos La estrategia en tiempos disruptivos

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Xavier Gimbert

Business Review (Núm. 304) · Estrategia

El año 2020 trajo una gran disrupción. Ya llevábamos mucho tiempo con una muy alta turbulencia, pero se elevó exponencialmente. Si la estrategia es pensar a largo plazo, anticiparse a los cambios, adaptarse a entornos futuros, tomar decisiones para tener o mantener una ventaja competitiva dentro de uno, dos o más años, ¿cómo se puede hacer todo esto en un entorno en el que no se puede saber ni cómo va a ser el día de mañana? Este artículo reflexiona sobre cómo pensar y decidir la estrategia en esta situación, tanto en lo que respecta al fondo (contenidos) como en lo que se refiere a la forma (proceso) y la actitud (ambición), destacando que es vital el enfoque con el que se deben afrontar las decisiones estratégicas en estos tiempos

La estrategia nunca fue inamovible. Cuando una compañía decidía una estrategia, incluso si era a cinco, diez o más años, esta siempre era susceptible de ser cambiada. De hecho, a medida que el entorno se iba volviendo cada vez más turbulento, esto sucedía con más frecuencia: cambios imprevistos dejaban obsoletas las decisiones tomadas, pensando en otro futuro que el que estaba ocurriendo. Desde el inicio de 2020, esto se ha acentuado. Hemos entrado en una época en la que la fecha de caducidad de la estrategia, siendo como siempre imprevisible, tiende a ser aún más reducida, y esto obliga a las empresas a estar siempre pendientes de ella. Ya llevábamos años en que la estrategia era un proceso continuo, y no porque continuamente se debían tomar decisiones estratégicas, sino porque continuamente podían producirse cambios en el entorno que forzaran a cambiarla, pero ahora este proceso estratégico permanente es una obligación.

Un (fantástico) subproducto de esta constante atención a la estrategia es que ayuda a combatir uno de sus peligros más dramáticos: que la compañía no se dé cuenta de que va a caducar su ventaja competitiva. La persistente vigilancia de la estrategia favorece la constante reflexión sobre los fundamentos de la misma y, en consecuencia, ayuda a detectar antes que la ventaja competitiva se está deteriorando y puede perderse en el corto plazo. El expresidente estadounidense Eisenhower ya avanzaba en 1957 la importancia de la situación estratégica empresarial al decir: “Los planes son inútiles, pero la planificación lo es todo”. Pues es más fundamental haber pensado en la estrategia que el plan que de esa reflexión se deriva. El plan de una empresa, aunque sea a diez años, puede ser válido solo unos pocos días si el entorno cambia súbitamente, y solo quien ha pensado a fondo en la estrategia tendrá alguna opción de detectar a tiempo cambios disruptivos, así como de responder a los mismos rápidamente.

Conocer las variables clave Si queremos tener una perspectiva de la estrategia como un proceso constante, si pretendemos poder detectar cómo le afectan a nuestra empresa los súbitos cambios que se producen a nuestro alrededor, si aspiramos a poder reaccionar a dichos cambios y adaptar o cambiar nuestra estrategia acorde a ellos, ineludiblemente debemos tener claro qué aspectos del entorno y del “interno” son claves para nuestra compañía



• Cambios en el entorno. Hay que prestar toda la atenci...


Xavier Gimbert

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Especialista en gestión estratégica y procesos de reflexión estratégica