La ‘gamificación’ gana terreno en el sector financiero. A pesar de algunas malas prácticas, ha demostrado ser una herramienta eficaz para mejorar la implicación de los empleados en procesos de riesgo y para difundir buenas prácticas financieras entre los usuarios.
La ‘gamificación’, herramienta de mejora de las prácticas financieras
Luz Parrondo
Business Review (Núm. 351) · Finanzas · Enero 2025
Los riesgos financieros, que abarcan desde fluctuaciones en los mercados hasta cambios regulatorios, pueden tener un impacto significativo en los objetivos y operaciones de las empresas. Por ello, es crucial identificar, analizar y mitigar estos riesgos de manera efectiva.
Tradicionalmente, la gestión del riesgo ha sido abordada desde disciplinas como la economía y las ciencias empresariales, utilizando herramientas como la diversificación de inversiones o el uso de seguros. Sin embargo, en los últimos años, una nueva herramienta ha comenzado a ganar terreno: la gamificación.
Esta técnica, que inicialmente se popularizó en campos como la educación y el marketing, está revolucionando la forma en que las empresas abordan tanto la gestión del riesgo como la participación financiera de empleados y clientes.
La gamificación consiste en la aplicación de dinámicas y principios de los juegos en entornos no lúdicos, con el fin de influir en el comportamiento de las personas. Elementos como puntos, recompensas, acceso a diferentes niveles y clasificaciones se utilizan para motivar a los usuarios a participar, mejorando su compromiso y alentándolos a adoptar determinados comportamientos.
Esta herramienta ha demostrado ser eficaz para involucrar a los empleados en la gestión del riesgo. Además, la gamificación no solo optimiza los procesos internos de las organizaciones, sino que también puede transformar el modo en que las personas interactúan con las finanzas, educando a los usuarios en buenas prácticas financieras. En plataformas de inversión, por ejemplo, ha permitido que actividades complejas, como la inversión en bolsa o la planificación financiera a largo plazo, se perciban como desafíos atractivos, fomentando así un mayor compromiso por parte de los usuarios.
A través de ejemplos prácticos y del análisis de sus beneficios y desafíos, este artículo pretende examinar el potencial de esta técnica para transformar no solo la gestión del riesgo, sino también la forma en que las personas interactúan con las finanzas en general.
Aplicaciones de la gamificación en las finanzas
En el ámbito financiero, la gamificación no solo se emplea para atraer la atención de los consumidores, sino que también tiene aplicaciones concretas en la gestión del riesgo, la planificación y la educación financiera.
Plataformas como Robinhood o Revolut han utilizado elementos de juego para involucrar a sus usuarios, haciéndoles sentir que su progreso financiero es parte de un desafío personal o colectivo, algo que puede convertir actividades complejas o tediosas en algo más atractivo y accesible. Los usuarios se sienten recompensados visual y emocionalmente cuando alcanzan sus objetivos o reciben insignias por sus logros, lo cual refuerza su participación en estas plataformas.
Por otro lado, en el contexto de las finanzas conductuales, la gamificación ha demostrado ser útil para mitigar algunos de los sesgos cognitivos que afectan a los inversores. Al hacer que los usuarios visualicen su progreso o comparen sus resultados con los de otros, las plataformas financieras gamificadas pueden reducir ciertos comportamientos impulsivos o el exceso de confianza, que a menudo llevan a decisiones financieras erróneas.
La gamificación también está siendo utilizada por empresas para mejorar la gestión del riesgo. Incorporar elementos de juego en la identificación y mitigación de riesgos internos puede transformar un proceso que suele percibirse como tedioso en algo más atractivo y participativo.
Un ejemplo destacado es un modelo de simulación llamado Risk Angles, desarrollado por Deloitte para ayudar a los empleados a identificar, evaluar y mitigar riesgos financieros específicos en diferentes escenarios empresariales. Este modelo se basa en una serie de preguntas y situaciones simuladas que reproducen condiciones reales, permitiendo a los participantes tomar decisiones críticas relacionadas con la gestión de diversos riesgos financieros, como la exposición a fluctuaciones del mercado, riesgos crediticios o de liquidez y el cumplimiento de regulaciones financieras.
Los participantes reciben retroalimentación inmediata y, en algunos casos, incentivos como puntos o insignias por decisiones acertadas, lo cual fomenta un aprendizaje activo y una mayor participación en el proceso de evaluación y gestión de riesgos.
Esta dinámica permite a las organizaciones identificar patrones recurrentes de errores en la gestión de riesgos y capacitar a sus equipos para corregirlos antes de que se conviertan en incidentes graves, al tiempo que fomenta una cultura preventiva en la cual los empleados permanecen alerta y analizan continuamente posibles vulnerabilidades en sus operaciones financieras.
Otro ejemplo, relacionado de manera tangencial con el sector financiero, es un programa de PwC denominado Game of Threats. Esta herramienta gamificada capacita a sus empleados y clientes en la gestión de riesgos cibernéticos. El programa utiliza dinámicas de juego para simular ataques cibernéticos en tiempo real y enseñar a los equipos cómo responder de manera eficiente.
En el sector bancario, la gamificación ha comenzado a utilizarse para influir en los hábitos financieros de los jóvenes. Bancos digitales como TMRW, creado por United Overseas Bank (UOB) con el objetivo de atraer a los más jóvenes y a los nativos digitales en el sudeste asiático, incorporan elementos de juego para incentivar el ahorro. TMRW incluye una función en la cual los usuarios pueden “mejorar” una ciudad virtual a medida que van ahorrando, con el objetivo de hacer este proceso más atractivo.
De manera similar, empresas como Fiuu, a través de su división tecnológica Razer Fintech, han integrado monedas virtuales que incentivan a los usuarios a participar más activamente en su ecosistema financiero, ofreciendo recompensas por el uso de sus servicios y transacciones dentro de su plataforma. Este enfoque gamificado no solo fomenta la lealtad del cliente, sino que también crea una experiencia más atractiva para los usuarios al vincular beneficios en juegos, descuentos y promociones a su actividad financiera.
Tanto TMRW como Fiuu utilizan elementos de juego como una estrategia para captar la atención de las generaciones jóvenes. Este enfoque responde a una realidad particular en la región asiática, donde los usuarios de menor edad tienen un fuerte vínculo con la tecnología y los videojuegos, lo cual facilita la aceptación de elementos gamificados en aplicaciones financieras.
En contraste, aunque en Occidente existen iniciativas de gamificación en el sector financiero, no se ha extendido con la misma intensidad. Esto podría deberse a que los consumidores occidentales tienden a ver la banca de manera más formal, y a menudo no buscan elementos de entretenimiento en sus interacciones financieras. Además, la estructura y regulación de los bancos en Occidente pueden hacer que la adopción de este tipo de innovaciones sea más lenta.
Sin embargo, con el auge de aplicaciones financieras orientadas a jóvenes y millennials en todo el mundo, es posible que la tendencia de la gamificación comience a expandirse también en mercados occidentales, especialmente a medida que aumenta la competencia por atraer a los clientes de menor edad que valoran la personalización y la conveniencia digital en sus servicios financieros.
Análisis y control del riesgo en las finanzas
Elementos clave de la gamificación, como puntos, niveles, insignias y desafíos, pueden ser utilizados para fomentar una cultura más proactiva y colaborativa en torno a la gestión del riesgo. Estos enfoques han demostrado su capacidad para involucrar a los empleados y promover comportamientos deseables dentro de las organizaciones.
A modo de resumen, podemos remitirnos a los resultados de una investigación de Paula Bajdor y Larisa-Loredana Dragolea1 sobre la utilización de elementos de gamificación en el análisis y control del riesgo que hacen evidentes las bondades de esta práctica.
• Reconocimiento de patrones. Al utilizar simulaciones basadas en juegos que ayuden a los empleados a reconocer patrones de riesgo, las empresas pueden mejorar significativamente la identificación temprana de amenazas. Este enfoque se puede implementar en juegos de memoria o actividades de emparejamiento de elementos, donde los empleados descubren y ocultan objetos relacionados con riesgos potenciales.
• Uso de recompensas. Los sistemas de puntos y recompensas son muy eficaces para motivar a los empleados a seguir las normas de seguridad y cumplir con los protocolos de gestión de riesgos. Por ejemplo, otorgar puntos por seguir correctamente los procedimientos de mitigación del riesgo incentiva a los empleados a mejorar continuamente su desempeño.
• Sorpresas, juego y premios. Uno de los mecanismos más efectivos en gamificación es la introducción de recompensas que no forman parte de un esquema predecible. Por ejemplo, la empresa podría otorgar un reconocimiento a aquel empleado que haya acumulado la mayor cantidad de puntos en cuanto al cumplimiento de las normas de seguridad a lo largo de un mes, lo cual fomentaría un mayor compromiso continuo. Este tipo de recompensa impredecible mantiene a los empleados motivados, ya que nunca saben cuándo podrían ser recompensados por su comportamiento proactivo.
• Organización y creación de nuevas estrategias. La gamificación permite estructurar procedimientos de manera que los empleados no solo cumplan con las normas, sino que también colaboren en la creación de nuevas estrategias para la gestión del riesgo. Los trabajadores pueden organizarse en equipos para resolver problemas relacionados con la seguridad, lo cual no solo aumenta su motivación, sino que también promueve la innovación en la creación de soluciones de mitigación de riesgos.
Estos mecanismos de gamificación pueden abordar distintos riesgos –financieros, operativos y reputacionales– al transformar procesos tediosos en experiencias dinámicas y participativas, mejorando así la eficacia en la gestión de riesgos. Los beneficios son evidentes: aumentan el compromiso, facilitan la educación financiera y permiten una identificación más ágil de los riesgos.
Riesgos de la gamificación: el papel del regulador
Hemos observado que estas herramientas pueden resultar valiosas tanto para empleados como para clientes a la hora de incentivar determinados comportamientos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, si no se gestionan de manera adecuada, estas técnicas de gamificación podrían inducir a comportamientos especulativos o malintencionados, incentivando acciones de riesgo excesivo o de manipulación. Por ejemplo, un mal diseño de los incentivos podría llevar a los usuarios a maximizar las recompensas a corto plazo mediante decisiones que comprometan su estabilidad financiera futura, como asumir créditos innecesarios o un endeudamiento excesivo para obtener beneficios inmediatos. Por ello, es crucial establecer controles y regulaciones claros para asegurar que los incentivos refuercen conductas éticas y alineadas con los objetivos de la organización, mitigando posibles consecuencias negativas no deseadas.
En 2020, Robinhood tuvo que afrontar acciones legales por utilizar elementos de gamificación que, según el secretario de la mancomunidad de Massachusetts, William Galvin, promovían la actividad especulativa entre inversores jóvenes e inexpertos. Galvin alegaba que la plataforma transformaba la inversión en una experiencia parecida a un juego, utilizando confeti animado, recompensas de acciones gratuitas y listas de las acciones más populares, todo diseñado para incentivar una frecuencia alta de transacciones sin suficiente evaluación de los riesgos.
A raíz de esta acción legal, Robinhood se enfrentó a una serie de demandas, incluyendo una en 2021 en la cual la empresa fue sancionada por la FINRA con setenta millones de dólares debido a “fallos de supervisión” y divulgación de información engañosa a los usuarios. En 2024, Robinhood accedió a un acuerdo con los reguladores de Massachusetts por el que se comprometió a pagar 7,5 millones y a eliminar estas características de gamificación de su aplicación para los usuarios de ese estado.
En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) también ha manifestado su preo-cupación por ciertas prácticas de gamificación en plataformas financieras, sobre todo aquellas que emplean técnicas inspiradas en videojuegos para atraer a usuarios jóvenes e inexpertos.
Estas estrategias, aplicadas por brókeres que obtienen beneficios a partir de comisiones por transacción, buscan incentivar un alto volumen de operaciones sin priorizar necesariamente el interés financiero del usuario. En lugar de promover decisiones informadas, estos mecanismos pueden fomentar una frecuencia excesiva de transacciones, lo cual implica un riesgo elevado para inversores sin la experiencia adecuada2.
Ante esta situación, la CNMV ha comenzado a implementar medidas más estrictas en línea con el regulador europeo, aplicando controles y directrices sobre el diseño y la gobernanza de productos de inversión. Estas normas buscan garantizar que las plataformas que utilizan gamificación lo hagan de forma ética, evitando que los usuarios sean inducidos a realizar operaciones de riesgo sin una comprensión clara de sus implicaciones.
Algunos casos en Asia y, especialmente, el de Robinhood en Estados Unidos han servido como alerta para Europa, resaltando la necesidad de establecer marcos regulatorios sólidos que protejan a los inversores frente a posibles abusos en el diseño de estas plataformas.
Más allá de algunas malas prácticas como las citadas, hay que resaltar que, cuando se aplica de manera ética y con objetivos claros de educación financiera, la gamificación puede mejorar la experiencia del usuario, fomentar la lealtad y apoyar la adopción de hábitos financieros saludables, especialmente entre los más jóvenes.
La ‘tokenización’ de activos como habilitador de la innovación
En el contexto de la evolución de las finanzas digitales, la tokenización de activos se ha consolidado como una herramienta clave para facilitar la gamificación en el sector financiero. Consiste en la representación digital de activos físicos o financieros mediante tokens basados en tecnología de registros distribuidos (TRD), y permite una mayor accesibilidad y liquidez en los mercados. Esto abre nuevas oportunidades para que los elementos lúdicos, propios de la gamificación, se integren eficazmente en diversas plataformas financieras.
La tokenización de activos no solo amplía el acceso a una mayor variedad de oportunidades de inversión, especialmente en activos poco o nada líquidos, sino que también permite fracccionar grandes activos, facilitando la participación de inversionistas minoristas.
Activos tradicionalmente menos accesibles, como bienes inmuebles, energías renovables, arte o productos de lujo, ahora pueden ser adquiridos en pequeñas participaciones. Se trata de un entorno ideal para la gamificación, donde los tokens pueden ser utilizados como recompensas dentro de un sistema que incentive la participación y el comportamiento financiero responsable.
Por ejemplo, plataformas financieras gamificadas pueden otorgar tokens como recompensas a los usuarios por ciertos comportamientos, como la diversificación de inversiones o la retención de activos a largo plazo. Estos tokens pueden ser intercambiados luego por otros activos tokenizados, lo cual añade un valor tangible al juego y motiva a los usuarios a seguir participando activamente en la plataforma.
La interacción entre gamificación y tokenización puede generar un ciclo de compromiso que incentive la adopción de buenas prácticas financieras, tanto para inversores noveles como experimentados.
Un ejemplo lo encontramos en RealT, una plataforma basada en blockchain que tokeniza propiedades inmobiliarias en Estados Unidos. Los usuarios pueden adquirir participaciones fraccionadas de propiedades mediante tokens, lo cual permite que inversores minoristas accedan a inversiones inmobiliarias con una barrera de entrada mucho más baja.
En esta plataforma, los tokens actúan como una representación digital de la propiedad y generan ingresos por el alquiler. RealT también incorpora elementos gamificados para incentivar la participación continua de los usuarios. Por ejemplo, los inversores pueden ganar recompensas adicionales en tokens por mantener sus participaciones durante períodos prolongados o por diversificar su cartera de propiedades para controlar el riesgo.
Si bien la tokenización ofrece numerosas ventajas, su integración con la gamificación en el sector financiero también presenta desafíos regulatorios. En Europa, por ejemplo, las normativas relacionadas con las plataformas basadas en tecnologías de registro distribuido (como blockchain) todavía están en desarrollo3, por lo que la incertidumbre regulatoria puede frenar temporalmente la adopción masiva de estas tecnologías. Sin embargo, a medida que los gobiernos y las entidades reguladoras establezcan marcos legales más claros, es probable que la tokenización acelere la adopción de la gamificación en las finanzas, proporcionando un entorno más seguro y accesible para los inversores minoristas.
Reflexión final
Podemos concluir que la gamificación, si logra superar los complejos desafíos regulatorios y éticos, ofrece un enfoque innovador y efectivo para gestionar el riesgo financiero. Sus aplicaciones abarcan desde la capacitación de los empleados hasta la optimización de la toma de decisiones estratégicas. A medida que las organizaciones adopten métodos más dinámicos y participativos en sus operaciones financieras, es probable que la gamificación desempeñe un papel cada vez más relevante en la gestión de riesgos y en la identificación de nuevas oportunidades en el sector financiero.
Con el avance de la tecnología y la consolidación de marcos regulatorios adecuados, las oportunidades que la gamificación ofrece en finanzas continuarán expandiéndose, transformando la manera en que empresas e individuos interactúan con sus inversiones y gestionan sus riesgos.
Referencias
1. Bajdor, P. y Dragolea, L. “The gamification as a tool to improve risk management in the enterprise”. Annales Universitatis Apulensis Series Oeconomica, 2 (13), 2011.
2. Moreno, M. “La CNMV quiere poner coto a las inversiones que se venden como juegos”. Cinco días, 11 de octubre de 2023.
3. Estos son los principales referentes regulatorios en Europa:
Propuesta de reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la resiliencia operativa digital del sector financiero. Comisión Europea, 2020.
Propuesta de reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a los mercados de criptoactivos. Comisión Europea, 2020.
Reglamento (UE) 2022/858 del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de mayo de 2022 sobre un régimen piloto de infraestructuras de mercado basadas en la tecnología de registro descentralizado. Diario Oficial de la Unión Europea, 2022.
Luz Parrondo
Directora del Master in Accounting and Financial Management en UPF Barcelona School of Management ·
Directora Departamento de Finanzas y Control en la UPF Barcelona School of Management. Directora del Máster en "Accounting and Financial Management" y del Posgrado en Blockchain y otras DLT. Doctora en Economía, Finanzas y Gestión por la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Como investigadora, se especializa en el estudio de la gestión financiera, con especial énfasis en el impacto de las nuevas tecnologías de registro distribuido en el sector financiero, contable y de auditoría, en la gestión de ganancias, la gestión de riesgos y la responsabilidad social corporativa. Miembro del Academic Advisory Body (AAB) de la International Association for Trusted Blockchain (INATBA). Miembro del “multidisciplinary academic working Group on the DLT BAWG –Blockchain & Academia Working Group” y miembro de Consejo Asesor del CBCat. Desde 2015, coordina la revista profesional RCD y desde 2018 es vocal de la comisión de tecnología del REA. Como profesional, ha trabajado como Controladora Financiera y como Gerente Financiera en varias pymes de Barcelona. Innovation must never stop.
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