La realidad del mundo virtual

Colaboración

La realidad del mundo virtual La realidad del mundo virtual

En 2016 se alcanzaron los 3.000 millones de dólares en inversión en VR, 1.100 de los cuales se invirtieron solo en el primer trimestre. Ante tales datos, fueron muchas las estadísticas y estudios que arrojaban previsiones de inversión para 2017 que duplicaban esa cifra, pero de momento no ha sido así. Este año, la inversión no superó los 300 millones en el primer trimestre.

El principal problema señalado han sido las bajas cotas de penetración en el mercado de consumo. Dispositivos demasiado caros, con excesivos requisitos y poca capacidad de adaptación que han provocado la indiferencia del consumidor. La consultoría IDC lanzó a mediados de marzo sus previsiones sobre el mercado mundial de realidad aumentada y virtual para este ejercicio, según las cuales se alcanzarán los 13.900 millones de dólares, lo que supondrá un aumento del 130,5% con respecto a los 6.100 millones acumulados hasta 2016. Es más, la empresa espera que ese gasto se acelere en los próximos años, logrando una tasa de crecimiento anual del 198% hasta 2020, con una cifra de negocio de 143.300 millones de dólares ese año.

Este optimismo, pese a un primer trimestre decepcionante, se debe principalmente a que se presupone que este es el año de la consolidación de esta tecnología. La mayoría de los grandes fabricantes han anunciado nuevas versiones de sus dispositivos, más ligeros, más usables y más económicos, con los que esperan ampliar la cuota de mercado. Por otro lado, se está trabajando en muchos proyectos orientados a formación que, por su elevada complejidad de desarrollo y especial interés estratégico, están contando con un alto nivel de inversión, favoreciendo el impulso de los balances optimistas.

En este sentido, muchas áreas de formación especializada han encontrado en la realidad virtual una auténtica revolución por su particular exigencia logística a la hora de ponerse en marcha, y son muchas las empresas que apuestan por ello. Estamos hablando de aquellos tipos de formación en los que el aprendizaje práctico es indispensable, por el riesgo tanto material como humano que supondría el dejarlo en manos de trabajadores poco experimentados.

Es el caso de estibadores portuarios y pilotos aéreos. Hasta ahora, para el aprendizaje era necesaria una maquinaria de un coste que puede alcanzar los cientos de millones, la disponibilidad de un puerto libre de actividad para poder realizar las maniobras y la suerte para poder disponer de las ...