La selección francesa de fútbol, crónica de un desastre de 'management'anunciado

La selección francesa de fútbol, crónica de un desastre de 'management'anunciado La selección francesa de fútbol, crónica de un desastre de 'management'anunciado

Normalmente, los libros, artículos y casos de management cuentan la historia de los ganadores. Estrategias impecablemente diseñadas e implementadas, líderes que guían a sus seguidores hacia la excelencia y estructuras muy bien planteadas que encajan perfectamente con la estrategia. Los éxitos nos enseñan posibles caminos, son fuente fructífera de aprendizaje. Sin embargo, las personas y, como consecuencia, las organizaciones, también cometen errores. Nadie es perfecto, mucho menos en el turbulento entorno en el que hoy nos toca vivir. El gran directivo no es el que jamás se equivoca, sino el que aprende de sus equivocaciones. Las organizaciones excelentes aceptan el error porque es el camino a la innovación, a la mejora. En consecuencia, los fracasos tienen un gran potencial como fuente de aprendizaje y ése es el espíritu que inspira a este artículo.

LA CRÓNICA DE UN FRACASO ANUNCIADO

Después de la celebración de la Copa del Mundo de Sudáfrica en 2010, el fútbol galo atravesó la más profunda crisis de su larga historia. Una crisis deportiva, humana, moral, estratégica y organizativa.

El fracaso deportivo de la eliminación en primera ronda en Sudáfrica fue apenas uno de los ingredientes de un amargo cóctel que incluyó a futbolistas estrella presuntamente involucrados con prostitutas menores de edad, primas millonarias e inmerecidas, insultos en los vestuarios, discusiones que casi terminan a golpes y un motín de jugadores. Todo esto transmitido en vivo en el evento de mayor difusión del planeta, con una audiencia global acumulada de 26.000 millones de telespectadores. La crisis fue de tal calibre que las presiones de cambio provenían hasta de las más altas esferas del poder político. El presidente Nicolas Sarkozy llamó a los "Estados Generales del fútbol" para reestructurar por completo la gestión del fútbol francés.

Para Jean-Pierre Escalettes y Raymond Domenech, los máximos responsables de la catástrofe, el juego terminó inmediatamente después del campeonato. El primero renunció a la presidencia de la Federación Francesa de Futbol (FFF). El segundo, además de perder su puesto de seleccionador, se convirtió en una de las personas más odiadas de Francia. Debido a su participación en los incidentes, varios jugadores fueron suspendidos por la Federación (Nicolas Anelka encabezó el castigo con dieciocho encuentros).

El desastre moral de Sudáfrica 2010 destapó la caja de Pandora en la FFF. La feno...


expand_less