Las fuerzas centrífugas y centrípetas que inciden en la transformación digital de los sectores

Las fuerzas centrífugas y centrípetas que inciden en la transformación digital de los sectores Las fuerzas centrífugas y centrípetas que inciden en la transformación digital de los sectores
Business Review (Núm. 279) · TIC

Hasta hace no tanto tiempo, cuando se debatía sobre el impacto de la digitalización en un sector, se solían poner como ejemplos industrias como la música o los medios de comunicación. A finales de los años noventa, ambos sectores sufrieron una transformación radical, afectando profundamente a los distintos participantes de sus cadenas de valor, e incluso llegando a su completa desintermediación. Y es que estos dos sectores, por la propia naturaleza de su propuesta de valor, basada en información, y por su escasa regulación en comparación con otras industrias, se convirtieron en las primeras víctimas de la era digital. En la actualidad, no hay industria que pueda considerarse inmune a la transformación digital. Los últimos diez años han sido testigos de cómo el mundo físico se está conectando digitalmente a un ritmo exponencial. Esta constante transformación ha provocado el incremento de lo que se denomina densidad digital, es decir, de cuántos datos conectados disponemos para crear nuevas propuestas de valor.

Un ejemplo inequívoco es el sector de la automoción. El concepto del automóvil moderno, como una máquina mecánica autopropulsada como medio de transporte, tiene su origen en 1886, cuando el ingeniero Karl Benz fabricó su patente Benz Patent-Motorwagen. En los siguientes ochenta años se introdujeron mejoras en la mecánica y la fabricación del automóvil, entre las que destacan la línea de montaje del Ford Modelo T –en el año 1908–, que convirtió el automóvil en una máquina fiable, de fácil mantenimiento y asequible para las clases medias americanas.

Sin embargo, no fue hasta mediados de los años sesenta cuando las tecnologías de la información comenzaron a integrarse en la industria de automoción, transformando los automóviles de máquinas mecánicas a ordenadores complejos con ruedas. Este proceso de transformación digital se inició en las factorías con la robotización de la cadena de montaje y el uso de software CAD/CAM en el diseño y fabricación de prototipos, así como con la digitalización de la mayoría de los procesos productivos y financieros de las plantas automovilísticas, lo cual fue posible mediante la implantación de software empresarial, como el computer integration manufacturing (CIM). Esta digitalización se extendió no solo a los procesos de las factorías automovilísticas, sino a toda la cadena de suministro, con el uso de software de planificación de recursos empresariales (ERP y SCM), que permitió la implantación ...


Javier Zamora López

Profesor de Dirección de Operaciones, Información y Tecnología en IESE Business School ·

Katherine Tatarinov

·

Asistente de investigación en el IESE Business School

Sandra Sieber

Profesora del Departamento de Sistemas de Información de IESE Business School ·