Liderando en la zona de innovación

Liderando en la zona de innovación Liderando en la zona de innovación

Todo el mundo habla de innovación. Esto me recuerda a un ateo que, en su lecho de muerte, se convierte y abraza la religión. Se está exagerando todo un poco y, en cualquier caso, llega demasiado tarde para salvar a muchas empresas que no han prestado atención a la necesidad de innovar hasta que la crisis las ha obligado a ello.

La innovación muchas veces adquiere protagonismo durante las etapas extremas de la economía –en los momentos difíciles, cuando apenas se le presta atención, y en los momentos de bonanza, cuando parece abundar–, pero ha de ser un comportamiento sistemático de la organización, que reciba apoyo durante todos los altibajos del ciclo económico. De no ser así, la empresa puede esquivar la bancarrota económica en épocas de crisis, pero puede enfrentarse a la bancarrota tecnológica cuando la economía entre en el siguiente ciclo.

En una de mis últimas charlas con Peter Drucker, le pregunté si tenía la sensación de que la incertidumbre y la innovación iban ligadas a fenómenos cíclicos y aumentan conjuntamente a lo largo del tiempo. Su respuesta –una respuesta típica suya, como las que me solía dar para hacerme ver, de forma educada, que no iba por buen camino– fue que quizá me estaba haciendo la pregunta equivocada. Hay momentos –me dijo– de gran certidumbre, durante los cuales sabemos quiénes son nuestros enemigos y cuáles son las necesidades de nuestros mercados. Y después están los momentos de gran incertidumbre, durante los cuales tenemos grandes dificultades para conocer el mercado y nuestro lugar en el mundo. Drucker creía que estábamos entrando en uno de esos períodos prolongados de incertidumbre.

He recordado muchas veces esas palabras cuando me he fijado en docenas de organizaciones que ponen en práctica la innovación de forma disciplinada. Lo que he aprendido de estas organizaciones es que la innovación es un comportamiento y un proceso que proviene de los valores y de la filosofía de una empresa. La innovación es reconocida, fomentada y recompensada por el liderazgo. Y, lo que es más importante, es irremediablemente mecánica, es decir, no es algo místico ni está fuera del alcance de los simples mortales. Lo que les falta a las empresas no son personas innovadoras, sino procesos innovadores que puedan sacar a la luz, cuidar y mantener la innovación. He aquí cómo lo consiguen las empresas de éxito.

CREAR UNA ZONA DE INNOVACIÓN

Una zona de innovación es un espacio proteg...