Un juego beneficioso para las organizaciones

Un juego beneficioso para las organizaciones Un juego beneficioso para las organizaciones

El juego es una forma de comportamiento humano fácilmente comprensible en términos empíricos. Reconocemos expresiones del juego en el mundo que nos rodea y somos conscientes de que ocupa espacios de importancia cultural y económica, como teatros, cines, deportes, juegos de azar y hobbies, por citar sólo algunos. A pesar de que el juego es un concepto familiar, como tema de investigación se halla entre los comportamientos organizacionales menos estudiados y menos comprendidos, aunque las ciencias sociales hace tiempo que lo han asociado con el funcionamiento creativo.

Hace más de treinta años, James March, profesor de Stanford, sugirió que el juego fomenta la creatividad "al liberar legítimamente a las personas del requisito de la coherencia conductual", y Karl Weick, de la University of Michigan, sostiene que el juego fomenta la "flexibilidad combinatoria" –la novedosa recombinación de elementos existentes en el repertorio conductual de las personas–. Más recientemente, Teresa Amabile, profesora de la Harvard Business School, descubrió que un grado generoso de libertad anima a las personas a jugar de forma constructiva en el trabajo combinando las ideas de un modo totalmente nuevo con el fin de generar nuevos productos o soluciones.

A pesar de estos y otros avances académicos, la mayoría de las organizaciones siguen considerando el juego, en el mejor de los casos, una distracción del trabajo ocasionalmente asequible que puede estimular la moral de los empleados, pero que tiene un escaso impacto global en la actividad principal de la empresa. En este artículo sostenemos que el juego merece una atención sistemática, ya que, al limitarlo, es posible que las organizaciones estén de hecho limitando el propio proceso creativo.

LOS ELEMENTOS DEL JUEGO

El juego no consiste en un determinado conjunto de actividades; se trata más bien de un modo de comportamiento organizado con relación a una determinada actividad. El diseño y la escritura a veces son un juego, pero otras no; y cocinar y conducir constituyen un juego para algunas personas, pero no para otras. La esencia del juego es que uno no "realiza" la actividad en el sentido normal; más bien, uno "juega" a ello.

Definimos el juego como una orientación conductual que consiste en cinco elementos. A pesar de que no es necesario que los cinco elementos estén presentes para constituir un juego, cuanto más presente esté cada elemento, más se parecerá un...