Una propuesta de futuro para la función de Recursos Humanos

Una propuesta de futuro para la función de Recursos Humanos Una propuesta de futuro para la función de Recursos Humanos

Si en algo coinciden los analistas al considerar los tiempos que nos ha tocado vivir es en subrayar la dinámicas de cambio –y las incertidumbres que conllevan– en las que vivimos. Dinámicas de cambio que además en los países desarrollados son percibidas por muchas personas como cambios a peor. Y son percibidas así porque, sin entrar a considerar las grandes cifras macroeconómicas que sin duda reflejan datos negativos –o, incluso, muy negativos– en los últimos años, pero también una evolución claramente positiva si se tienen en cuenta perspectivas a más largo plazo, están produciendo efectos muy visibles en el día a día de muchas personas que afectan a su nivel de vida o incluso a sus opciones de salir adelante.

Eso que parece bastante claro para las personas, en nuestra opinión también es de aplicación en las organizaciones. La antropología ha registrado en numerosas ocasiones una curiosa paradoja en la reacción de los grupos humanos cuando se enfrentan a nuevas dificultades. Cuanto más exitosa es la respuesta que se da a los retos que presenta el entorno, más alta es la probabilidad de que frente a nuevos retos, frente a nuevas dificultades, en vez de buscar nuevas respuestas, que es lo que nos indicaría el sentido común, por el contrario nos aferremos a las respuestas previas, aquellas que nos dieron juego en el pasado. No parece el mejor camino, pero con frecuencia es lo que hacemos. Y en el caso de muchas organizaciones, de demasiadas, eso parece ser lo que estamos haciendo.

Si se consideran los datos de nuestro mercado de trabajo vemos como el más significativo el incremento del número de personas que no están trabajando. Esos datos reflejan un auténtico desastre. Un desastre para los individuos, un desastre para la sociedad, pero también un desastre para las empresas.

Sin duda hay ocasiones en que a las empresas no les queda más remedio que reducir sus plantillas, pero ¿es siempre así?; ¿estamos absolutamente seguros antes de tomar decisiones de este tipo de que se está sacando todo el partido posible de los recursos humanos de la organización? Considerando las grandes cifras, la respuesta debería ser que sí; viendo la evolución reciente de nuestro mercado de trabajo deberíamos concluir que, efectivamente, para asegurar su competitividad a las empresas no les ha quedado más remedio que deshacerse del exceso de estructura con que se habían cargado en los años de bonanza. Ocurrió a principios de los noventa y ha v...


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