¿Y si mi idea no funciona?

¿Y si mi idea no funciona? ¿Y si mi idea no funciona?

Ser emprendedor exige un compromiso firme. En el Reino Unido, los emprendedores dedican cuarenta y cuatro horas de media a la semana a trabajar en su idea, lo que contrasta con la típica semana laboral de treinta y nueve horas de los trabajadores a tiempo completo (según un estudio de Barclays). Los aspirantes a emprendedores, ya sean aquellos que tienen en mente montar una startup desde cero o los que forman parte de una empresa consolidada, se hacen esta importante pregunta –"¿Y si mi idea no funciona?"– por una sencilla razón: conocen bien sus posibilidades. Saben que la mayoría de planes de empresa nunca logran financiación, que la mayoría de iniciativas empresariales fracasan y, por encima de todo, que no quieren empezar a dirigir una empresa que no irá a ninguna parte. Sin embargo, a pesar de hacerse esta pregunta a diario, su pasión nunca flaquea. Su compromiso es tan firme que quieren saber por qué razón podrían estar equivocados antes de que les demuestren que se equivocan. MIEDO AL FRACASO Según el Global Entrepreneurship Monitor, un 36% de los ciudadanos del Reino Unido afirman que el miedo al fracaso les impide aprovechar las oportunidades de negocio que ven. Sin embargo, el emprendedor de éxito encuentra los defectos antes de iniciar el negocio y, en consecuencia, modifica su idea. Si el defecto no puede amoldarse al mundo competitivo de hoy en día y parece ser realmente grave, el emprendedor puede abandonar la idea y evitar así echar a perder años intentando levantar algo que no funciona. En cambio, si los indicios siguen siendo positivos después de haberse preguntado "¿Y si...?" y de haber llevado a cabo sondeos, pruebas y experimentos, entonces los emprendedores pueden mantener la certeza de que su idea es una oportunidad que vale la pena aprovechar.

Al referirse a las empresas jóvenes, el pensador empresarial Peter Drucker afirmaba: "Si una nueva iniciativa empresarial tiene éxito, con frecuencia es:

•  En un mercado que no es el que la empresa tenía pensado en un principio.

•  Vendiendo productos o servicios fuera de su ámbito original.

•  Atrayendo a clientes que el fundador no había considerado al iniciar el negocio.

•  Sirviendo para propósitos diferentes de aquellos para los que los productos fueron originariamente diseñados".

Para que los emprendedores no pasen por alto los defectos obvios de sus iniciativas empresariales, existe ...