En este artículo se expone un modelo para facilitar la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en las organizaciones y realizar un seguimiento de su consecución en base a indicadores. También se presentan algunos ejemplos de buenas prácticas de compañías líderes en la implementación de los ODS
Aprovechar los ODS para aumentar el impacto social y medioambiental de las empresas
Business Review (Núm. 318) · Estrategia · Enero 2022
Management & Innovation (Núm. 72) · Estrategia · Febrero 2025
Los foros de debate más recientes parecen indicar que nos encontramos en los albores de un cambio de paradigma empresarial y de una reformulación profunda de algunos de los fundamentos del capitalismo. Destacadas asociaciones empresariales, como el Foro Económico Mundial y la Business Roundtable, se plantean la necesidad de adoptar un modelo económico que tenga en consideración al conjunto de las partes interesadas de una empresa (stakeholders capitalism), que tenga un propósito más allá del puro beneficio económico y que oriente su estrategia al largo plazo.
De hecho, recientemente se ha publicado un manifiesto para el impulso de un nuevo modelo empresarial inclusivo y sostenible que plantea la redefinición del rol de la empresa en la sociedad. Los firmantes de este manifiesto –reconocidos economistas, politólogos, juristas, ecologistas, etc.– reclaman a la Administración y los poderes públicos un impulso decidido de un nuevo modelo de empresa que equilibre el propósito social y los beneficios económicos, utilizando la fuerza empresarial para generar un impacto positivo para sus empleados, la comunidad y el medio ambiente.
Nuestra sociedad se enfrenta a diferentes retos en el ámbito social (inclusividad, pobreza, igualdad de género y derechos humanos…) y en el ámbito medioambiental (cambio climático, pérdida de biodiversidad, disminución de las reservas de agua potable…). Las respuestas a estos retos se resumen en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluidos en la Agenda 2030, publicada por Naciones Unidas. Los ODS forman parte de la estrategia global para promover el desarrollo sostenible y son una agenda de actuación para gobiernos, empresas y ciudadanos.
En los informes del Observatorio de los ODS se mide la aplicación y la contribución de las empresas españolas a la consecución de estos objetivos. Ya en el segundo informe publicado por este Observatorio, en mayo de 2019, se ponía de relieve la necesidad de acelerar la implantación de la Agenda 2030 en las empresas, puesto que son un actor clave para poder alcanzar los objetivos previstos en el año 2030, que es la fecha límite establecida por Naciones Unidas. En el tercer informe, publicado en junio de 2020, se concluía que existe una mejora en el número de compañías que incluyen los ODS en su agenda y que añaden información relacionada con los ODS en sus memorias de sostenibilidad. Aunque también se ponía de relieve que esta mejora se concentra, principalmente, en grandes organizaciones y que aún se está lejos de generar un movimiento realmente transformador, de alcance suficiente, que pase a ser la corriente principal de la conducta empresarial.
Uno de los principales retos actuales para acelerar la contribución de las empresas a los ODS es su integración en su modelo de negocio, así como el diseño de un marco común de comunicación que les permita definir claramente cuáles son sus objetivos de contribución a los ODS, medir sus progresos mediante indicadores y rendir cuentas con los grupos de interés sobre los logros obtenidos. También, compararlos con los objetivos establecidos, e incluso con los de otras empresas del mismo sector de actividad.
En estas páginas se expone un modelo para integrar los ODS en las empresas, definir los objetivos de contribución a esos ODS y poder realizar un seguimiento de su consecución en base a indicadores. También se presentan algunos ejemplos de buenas prácticas de empresas de distintos sectores de actividad.
Aplicación de los ODS en las empresas: tres fases
En la actualidad existen diversas guías de aplicación de los ODS en las empresas. Algunas de ellas son SDG Compass: The guide for business action on the SDGs, Blueprint for business leadership on the SDGs: A principles-based approach o Integrating the SDGs in the corporate reporting: A practical guide. Estas guías tienen en común que han sido desarrolladas bajo la supervisión de la iniciativa United Nations Global Compact y que, en la mayoría de los casos, están basadas en los estándares del Global Reporting Initiative (GRI).
Gran parte de estas guías coinciden en definir una serie de fases para la implementación de los ODS en las organizaciones. En el cuadro 1, se pueden observar las tres fases principales:
1. Identificar los ODS en los que la empresa tiene mayor incidencia y definir su prioridad, así como las metas de los mismos en las que debe centrarse.
2. Medir y analizar los objetivos corporativos a través de la recopilación de datos, así como seleccionar los indicadores y sistemas de divulgación que se utilizarán.
3. Ofrecer consejos para mejorar los informes en relación a información relativa al desempeño de los ODS.
A continuación, se detallan las tres fases para medir y gestionar la contribución de las empresas a los ODS, y se presentan algunos ejemplos y buenas prácticas de compañías que son líderes en la implementación de los ODS.
Fase 1. Definir los ODS prioritarios para la empresa
Esta primera fase consiste en el proceso que permite a la compañía priorizar los ODS en los que se quiere focalizar, en base a un análisis de riesgos y beneficios para las personas y el medio ambiente. Esta fase se divide en tres pasos:
a) Entender los ODS y sus objetivos. Esta etapa consiste en revisar los 17 ODS y sus 169 metas, y en considerar sus posibles relaciones con la actividad de la propia empresa y las actividades que forman parte de su cadena de valor (ver el cuadro 2).
b) Realizar una priorización de los objetivos relacionados con los ODS más relevantes para la empresa. La priorización de los objetivos relacionados con los ODS es un paso clave para focalizarse y asegurar la contribución de la empresa a esos objetivos. El proceso de priorización se puede plantear de dos formas distintas:
• Analizando si los riesgos principales en las personas y el medio ambiente están relacionados con los ODS y sus metas. Este enfoque consiste en identificar los impactos negativos más relevantes en las personas y el medio ambiente producidos por las operaciones de la empresa y su cadena de valor, y relacionarlos con los ODS. El objetivo es buscar vías para afrontar estos riesgos y poder maximizar el impacto positivo en las personas y el medio ambiente, así como en los ODS. En el proceso de análisis de riesgos es clave involucrar a los grupos de interés internos y externos de la empresa –en particular, a todos aquellos que pueden estar afectados– y establecer criterios como la severidad y la probabilidad de los riesgos para poder establecer una priorización objetiva. Finalmente, hay que relacionar los riesgos prioritarios identificados con los ODS y sus metas.
• Identificando los ODS en los que la empresa puede contribuir más, mediante productos, servicios o inversiones beneficiosas. Este enfoque pretende determinar cómo la compañía puede aplicar sus conocimientos y capacidades para desarrollar productos, servicios o inversiones que ayuden a alcanzar los ODS. El objetivo de este enfoque consiste en asegurar que la empresa desarrolla productos, servicios e inversiones que minimizan los impactos negativos y contribuyen a la sostenibilidad a largo plazo.
c) Definir el contenido del informe relacionado con los ODS. El contenido del informe relacionado con los ODS estará, en parte, determinado por la información obtenida en el punto anterior y por el marco de comunicación que la empresa haya decidido utilizar para comunicar la información a los grupos de interés. En la fase 3, se exponen los marcos de comunicación más utilizados.
Un ejemplo que ilustra lo comentado hasta ahora es Danone. Destaca el nivel de detalle de esta compañía a la hora de presentar la información no financiera relacionada con los ODS. Como se observa en el cuadro 3, la empresa establece una priorización de los ODS y los divide en tres niveles según su impacto:
• ‘Major focus SDGs’. Son los objetivos impactados directamente por las actividades de Danone, porque están relacionados con su misión, sus productos o su sector de actividad.
• ‘Commitment SDGs’. Son los que reciben un impacto moderado de las actividades de Danone, basados en el análisis de materialidad de la empresa y en las iniciativas realizadas en años anteriores.
• ‘Contribution SDGs’. Se trata de otros ODS, a los que la compañía contribuye de forma indirecta.
Para cada uno de los ODS anteriores, Danone realiza una selección de las metas más importantes, y las trabaja a través de los Objetivos de Danone para 2030, un conjunto de 9 objetivos a largo plazo enclavados en los modelos de negocio, marca y confianza de Danone (ver el cuadro 4).
Otro ejemplo interesante lo ofrece la cadena hotelera Marriott International, que en 2017 lanzó una iniciativa denominada Serve 360: Doing Good in Every Direction, consistente en una guía para alinear los esfuerzos de la empresa, y así contribuir a alcanzar las metas establecidas por Naciones Unidas. Como se puede observar en el cuadro 5, la iniciativa se divide en cuatro áreas vinculadas a las actividades de la empresa, y cada una de ellas está relacionada con diversos ODS.
Fase 2. Medir y analizar la información sobre los ODS
La segunda fase empieza con la definición de los objetivos para los ODS prioritarios para la empresa. Definir objetivos es clave para maximizar la contribución de la empresa a los ODS y para demostrar claridad y transparencia a los grupos de interés. También permite realizar un seguimiento periódico de los mismos y aplicar medidas correctoras en el caso de que no se cumplan. Esta fase se divide en tres pasos:
a) Establecer los objetivos de la empresa. En el proceso de definición de objetivos, se deben identificar estrategias y objetivos específicos que no se limiten a evitar los impactos negativos, sino que busquen maximizar los impactos positivos de la organización. Es importante consultar con los grupos de interés antes de concretar los objetivos específicos y el período previsto para alcanzarlos.
b) Seleccionar los indicadores apropiados. El siguiente paso es la selección de indicadores que permitan medir el progreso de los objetivos establecidos. Para realizar un seguimiento correcto de la contribución a los ODS, se pueden combinar indicadores cuantitativos, basados en métricas numéricas, ratios, porcentajes, etc., e indicadores cualitativos, basados en las respuestas de los grupos de interés de la empresa, como, por ejemplo, clientes, usuarios o proveedores, entre otros. Siempre que sea posible, es mejor utilizar la información ya existente para realizar el seguimiento de los objetivos de contribución a los ODS establecidos por la empresa. En el caso de que no sea posible, se deben establecer nuevos indicadores basados en información que la empresa deberá recopilar periódicamente.
En la actualidad existen diferentes marcos de comunicación y herramientas de medición del impacto social y medioambiental de las empresas, que incluyen un número importante de indicadores que pueden relacionarse fácilmente con los ODS. Recientemente, se ha creado una plataforma online (www.impactmanagementplatform.org) donde se puede encontrar información detallada sobre marcos y herramientas de medición, gestión y comunicación del impacto como:
• Global Reporting Initiative (GRI).
• Sustainability Accounting Standards Board (SASB).
• Climate Disclosure Standards Board (CDSB).
• Task Force on Climate-Related Financial Disclosures (TCFD).
• Carbon Disclosure Project (CDP).
• Impact Reporting and Investment Standards (IRIS).
• B Impact Assessment.
• Balance social.
Marriott International, por ejemplo, dispone de un cuadro de indicadores que permite realizar un seguimiento de los objetivos de sostenibilidad e impacto social establecidos por la compañía para el año 2025. Estos objetivos están directamente relacionados con la contribución de la empresa a los ODS. Como se puede observar en el cuadro 6, la empresa realiza un análisis del estatus actual de cada objetivo (si progresa adecuadamente, si se ha conseguido o si va con retraso). Además, también se establece el progreso hasta el año fiscal en cuestión y las prioridades para los próximos años.
Por su parte, el informe corporativo integrado de DKV, empresa de seguros de salud para particulares, incluye un cuadro de indicadores que permite realizar un seguimiento de los compromisos en materia de sostenibilidad e impacto social de la compañía. En el cuadro 7, se puede observar que la empresa combina indicadores cuantitativos y cualitativos (encuesta) para determinar el nivel de consecución de los objetivos establecidos.
c) Recogida y análisis de los datos. Es necesario que, regularmente, la empresa vaya revisando la consecución de los objetivos de contribución a los ODS planteados. La recogida y el análisis de la información son factores clave para poder medir el impacto social y medioambiental, por lo que es recomendable disponer de información a nivel agregado sobre el cumplimiento de los objetivos, pero también información desagregada por áreas geográficas, para poder reflejar la diversidad de impactos en diferentes contextos sociales o medioambientales.
Fase 3. Comunicar, integrar y aplicar los cambios necesarios
La tercera fase está directamente relacionada con las dos anteriores. Su objetivo es doble, y consiste en informar a la Dirección y al Consejo de Administración de la empresa con el fin de mejorar la asignación de recursos y la integración de la estrategia de los ODS en el modelo de negocio. También, en informar a los accionistas y al resto de grupos de interés para aumentar su compromiso con la actuación de la empresa y sus áreas de mejora.
Esta fase se divide en tres pasos:
a) Considerar las características y buenas prácticas en la información sobre los ODS.
b) Tener en cuenta las necesidades de los usuarios de la información.
c) Comunicar e implementar cambios y acciones de mejora.
La información acerca de la contribución de la empresa a los ODS debería basarse en alguno de los sistemas de comunicación internacionales comentados en el apartado anterior. Estos sistemas, como, por ejemplo, el GRI, ya se utilizan en un número importante de organizaciones, y son fáciles de relacionar con los ODS. Además, su uso facilita los procesos de control interno y de auditoría externa de los datos que mejoran la credibilidad de los mismos. También contribuyen a la comparabilidad de la información entre diferentes empresas.
La comunicación de la contribución a los ODS debe proveer de suficiente información a accionistas y otros grupos de interés de la empresa para tomar decisiones al respecto. En este sentido, es importante tener en cuenta las necesidades de los usuarios de la información en el proceso de comunicación. Normalmente, estos usuarios se dividen en:
• Gobiernos y Administración Pública. Los gobiernos nacionales lideran la aplicación de los ODS en cada país y deben rendir cuentas de los objetivos conseguidos a las Naciones Unidas.
• Accionistas e inversores. Estos tienen un interés creciente en los datos relacionados con los ODS para analizar posibles riesgos relacionados con la empresa, así como su contribución a la mejora de la sociedad y a la sostenibilidad del planeta.
• Sociedad civil. Las organizaciones de la sociedad civil aumentan la presión sobre las empresas y sus resultados en torno a los ODS, y exigen más información y mayor transparencia.
• Consumidores. Estos demandan más productos y servicios sostenibles, y toman sus decisiones de consumo en base a la información sobre aspectos relacionados con el impacto social y medioambiental de la empresa.
• Academia. La información sobre contribución empresarial a los ODS puede servir para realizar trabajos de investigación y análisis.
La comunicación interna de la consecución de los objetivos en torno a los ODS es un factor clave para poder anticiparse a posibles incumplimientos y establecer medidas correctoras que permitan alcanzar los retos establecidos. La coordinación interna y la asignación de los objetivos a diferentes responsables contribuyen al éxito del proceso y a aumentar la motivación de los empleados.
También es conveniente buscar oportunidades estratégicas de colaboración con otras organizaciones para aumentar los recursos, defender la necesidad de que las empresas sean responsables, definir objetivos sectoriales o distribuir los costes de determinadas acciones, entre otras acciones.
A modo de resumen
En este artículo, se explica la importancia de la contribución de las empresas a la consecución de los ODS incluidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, y se detallan las diferentes fases para la implementación efectiva de estos objetivos en las organizaciones.
La primera fase consiste en la definición de los objetivos prioritarios para la compañía en función de las actividades que desarrolla y de su impacto social y medioambiental. La segunda fase, en la definición de los objetivos de la empresa en torno a los ODS y al establecimiento de sistemas de medida y análisis de los resultados obtenidos. La tercera fase consiste en la comunicación de la contribución de la empresa a la consecución de los ODS, y, en consecuencia, a los retos sociales y medioambientales que afronta el planeta.
Los ejemplos de buenas prácticas expuestos en el artículo permiten observar cómo empresas líderes en la integración de los ODS en sus modelos de negocio y de gestión priorizan estos objetivos, definen las acciones para cada uno de ellos y miden los resultados obtenidos. Estas empresas nos muestran el camino a seguir para aumentar la contribución empresarial a los ODS. Algunos factores clave son la definición de objetivos claros, la medición de los resultados obtenidos mediante indicadores y su comunicación a los grupos de interés. Su aplicación permitiría a las empresas establecer compromisos de impacto social y medioambiental basados en los ODS, y comunicar su contribución anual a los mismos.
Es importante recordar que los ODS son una oportunidad magnífica para aumentar la creación de valor social y medioambiental por parte de las empresas, y contribuir, de esta manera, a la mejora del bienestar y la sostenibilidad del planeta. Al mismo tiempo, también son una oportunidad para convencer a los consumidores conscientes de los retos sociales y medioambientales a los que nos enfrentamos, a los inversores que prefieren invertir sus capitales en empresas responsables o a los gobiernos que deben reportar los avances en materia de ODS.
Referencias
» UN Global Compact. Blueprint for business leadership on the SDGs: A principles-based approach (https://blueprint.unglobalcompact.org), septiembre de 2017.
» UN Global Compact. Integrating the SDGs in the corporate reporting: A practical guide. (www.unglobalcompact.org), 1 de enero de 2018.
» GRI, UN Global Compact y World Business Council for Sustainable Development (WBCSD). SDG Compass. The guide for business action on the SDGs (www.sdgcompass.org), 2015.
Ramon Bastida
Profesor y vicedecano de Transferencia de Conocimiento de la UPF Barcelona School of Management ·
Núria Molas
Técnica en Servicios Jurídicos de Nedgia ·
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