Asegurar la estrategia por medio de la gestión del riesgo

Asegurar la estrategia por medio de la gestión del riesgo Asegurar la estrategia por medio de la gestión del riesgo

No conozco a nadie que disfrute especialmente tomando decisiones, aunque a no pocas personas se les paga por hacerlo. De hecho, en la gestión de empresas se valora el resultado exitoso de esa toma de decisiones. Resulta evidente que, de forma implícita, en toda decisión convive simultáneamente la posibilidad del éxito y la del fracaso. Por ello, cabe entender que las decisiones estratégicas de una empresa son una interpretación del riesgo. La estrategia, en su esencia, es la gestión del riesgo de una organización. Sin embargo, ¿cómo se interpreta ese riesgo en la toma de decisiones estratégicas? ¿Qué variables merece considerar en ese proceso decisional clave para el desarrollo de las empresas?

LA GESTIÓN DE LO QUE NO SE CONOCE

La estrategia y sus decisiones se hallan orientadas a la predicción del futuro con la mayor exactitud o con la menor desviación posible. Todo ello partiendo de la gestión de la incertidumbre, es decir, la gestión del desconocimiento de lo que pasará, pero desde el conocimiento de lo que puede pasar. En un entorno como el actual, caracterizado por el desconocimiento general y global de la evolución de la coyuntura económica y su posible transformación, posiblemente debamos prestar más atención a lo que no sabemos que a lo que creemos conocer. En este sentido, resultan llamativas las ínfimas inversiones que están llevando a cabo la mayoría de las empresas con respecto al desarrollo de investigaciones de mercado, lo cual vendría a confirmar una cierta tendencia a la ignorancia estratégica, es decir, a seguir manteniendo el desconocimiento de variables críticas de una organización como nuevas utilidades de los productos, el grado de aceptación del consumidor potencial, el atractivo de nuevos mercados o sectores, entre otras. Sin reconocer, frecuentemente, que es mucho lo que se ignora a la hora de formular una decisión estratégica.

Hoy más que nunca hay que tener una estrategia, aunque sólo sea por una cosa: sobrevivir. Más allá de la obtención de resultados crecientes y sostenibles en el tiempo, de la obtención de una ventaja competitiva, de saber crear una auténtica diferenciación apreciada por el cliente, la cuestión es sobrevivir. O quizá es que la supervivencia pasa por garantizar todos estos aspectos? En cualquier caso, en una época de cambios... hay que cambiar. Hay que cambiar los modelos de negocio y su orientación estratégica.

¿Cuándo es necesario cambiar? Pues antes de que s...