Bases para una logística eficaz en la distribución de mercancías en ‘retail’ y ‘e-commerce’

Bases para una logística eficaz en la distribución de mercancías en ‘retail’ y ‘e-commerce’ Bases para una logística eficaz en la distribución de mercancías en ‘retail’ y ‘e-commerce’

GI

Gabriel Izard

Business Review (Núm. 334) · Estrategia
Management & Innovation (Núm. 82) · Estrategia

Cuando hablamos de distribución física de mercancías en el sector ‘retail’, los términos eficacia y logística van siempre unidos. ¿Cómo entregar la mercancía en el momento adecuado, en el lugar adecuado y al menor coste? A través de la logística, se organizan todas las tareas para cumplir con los cinco requisitos que hoy exige la sociedad: entregar puntualmente, al menor precio, con el máximo respeto al medio ambiente, en las cantidades acordadas y con la máxima garantía de calidad.

Las cadenas de suministro actuales están soportando la tensión de la falta de productos en origen y las consecuencias de tres factores relevantes: las turbulencias derivadas de la pandemia, el cambio climático y la situación bélica en Ucrania. Los efectos negativos de la situación de confinamiento y su salida se manifestaron con la inseguridad de suministros de productos básicos y relacionados con la energía, y el aumento de precios en todos los ámbitos y países ha generado tensiones en los sistemas productivos y logísticos. El retorno de la inflación después de muchos años se ha originado en el aumento de costes y está evolucionando a una inflación estructural, con el traslado de los costes de materiales e inputs de producción al aumento de costes de productos acabados y también salariales. Ello ha encadenado problemas en la oferta de productos para el consumidor final, que ve cómo se reduce su poder adquisitivo y busca alternativas para afrontar sus necesidades sin mermar su calidad de vida.

El mundo actual nos ha acostumbrado a la abundancia en la oferta, con poca escasez de productos. Por lo que, cuando se dan factores externos imprevisibles para el funcionamiento del sistema, se producen desajustes que, actualmente, se traducen en el aumento de precios. Las medidas monetarias promovidas por las autoridades para enfriar la economía y, con ello, intentar frenar la escalada de precios no son efectivas a corto plazo, porque no se trata de una inflación por exceso de demanda, sino por reducción de la oferta. Por este motivo, las acciones de política monetaria son claramente insuficientes y de dudosa efectividad, y tienen efectos negativos en algunas instituciones financieras que no anticiparon los efectos de la subida de interés en sus cuentas.

Pero poco más puede hacerse en un entorno en el que la energía se ha convertido en uno de los factores de producción que más ha subido de precio. En este caso, no ha sido por la falta de producto, sino por factores externos a su producción. Además, las divergencias en las políticas energéticas de los diferentes países del mundo y, en especial, de Europa no sirven para restar los efectos imprevisibles derivados de la crisis. Las actuaciones a corto plazo para paliar consecuencias indeseables deben acompañarse de la reforma regulativa y el acercamiento legislativo y político entre países (especialmente en la Unión Europea), para reducir los impactos negativos de las perturbaciones del futuro. La inflación impulsa el interés en poner en marcha más medidas para aumentar la eficacia de la distribución de mercancías en muchos sectores, y sobre todo en el retail.

 

¿Cómo lograr una logística eficaz en el ‘retail’?

Existen diferentes acciones que las empresas pueden llevar a cabo para mejorar la gestión de la logística:

 

Rediseño de la cadena de suministro

Consiste en replantear cada detalle de la cadena de suministro para mejorar las entregas a los destinos. ¿Qué incluye? La revisión de las implicaciones de la ubicación de los centros de distribución y accesos, teniendo en cuenta las nuevas variables del transporte actual: digitalización, sostenibilidad, autonomía de los vehículos..., y también el refuerzo de los compromisos de cumplimiento de los acuerdos entre socios participantes en la cadena, para mejorar la eficiencia. Asimismo, se deben revisar las capacidades de transporte y almacenamiento, contando con las nuevas infraestructuras y teniendo en cuenta los cambios que se pueden dar en el marco legislativo. También se puede aumentar la automatización de las rutas a través de sistemas inteligentes, y reforzar el transporte multimodal compatible (a pesar de las limitaciones en el desarrollo y puesta en funcionamiento de nuevas infraestructuras, sobre todo el ferrocarril, que transporta únicamente el 3% del total).

 

Gestión automatizada y en tiempo real de los inventarios

La gestión del inventario se automatiza para que no haya pérdidas o roturas de stock. Es tan sencillo como tener el registro de las entradas y salidas actualizado permanentemente, capturando los movimientos con sistemas automatizados como el código de barras. Básicamente, consiste en tener una buena previsión de la demanda, ajustada a la realidad diaria del mercado, y gestionar los pedidos y la entrada de mercancía en el centro logístico, encajando la demanda con la capacidad de respuesta del proveedor y el aprovisionamiento de productos. El Big Data y la inteligencia artificial son herramientas de gestión y ajuste muy apropiadas, disponibles y útiles para prevenir y tratar cualquier complicación.

 

Tecnología y automatización

El uso de tecnología y la automatización de procesos ayudan a mejorar la eficiencia y la precisión en la logística y la gestión de la cadena de suministro. La utilización de sistemas de gestión de inventarios automatizados y de robots de almacenamiento y transporte, así como de herramientas de análisis de datos, mejora la precisión y aumenta la rapidez en la toma de decisiones. La tecnología está disponible para cualquier operador, por lo que, para ganar mercado, la competencia se orienta a la mejora de los servicios y la eficiencia con el uso de herramientas tecnológicas y la automatización.

 

Transporte y distribución

¿Cuál es el medio de transporte adecuado para optimizar las rutas de distribución, minimizar los costes y, a la vez, maximizar la eficiencia? ¿Cuál es el tamaño de la carga óptima? ¿Cuál es el tiempo óptimo de entrega para cada cliente? ¿Qué restricciones hay en el transporte en cuanto a horarios, acceso a zonas urbanas, infraestructuras o legislación? Son muchas las preguntas a responder por parte de los operadores. La alta exigencia de hacerlo con flexibilidad dificulta el establecimiento de soluciones estables.

Todo cambia muy rápidamente, y la preocupación sobre la falta de personal para conducir camiones va al alza. Se necesitan sistemas para retener a los conductores más allá de la retribución, y un buen ejemplo, que se va extendiendo cada vez más, es una práctica que mejora la eficiencia en el transporte mediante la gestión de los recursos humanos: los cambios de conductor de camión por zona. Consiste en que el camión sigue su ruta, pero el conductor se queda en la zona próxima a su residencia para conducir el próximo camión de regreso a casa. Así se reducen las paradas obligatorias por tiempo de conducción, mejoran las condiciones laborales de los conductores y se aumenta la eficiencia del transporte, minimizando los tiempos de espera y aumentando el tiempo de transporte con plena carga. Aquí, de nuevo, la planificación es clave para conseguir un alto porcentaje de transporte con carga completa.

 

Colaboración entre proveedores y clientes

Establecer acuerdos de colaboración que funcionen entre todos los participantes de la cadena de suministro es la clave para obtener una respuesta adecuada a las necesidades de los clientes detallistas o consumidores finales. El uso de sistemas inteligentes sobre los datos obtenidos del comportamiento de los clientes en las tiendas no puede entenderse sin esta colaboración. El proveedor aumenta la capacidad de anticipación, y el distribuidor puede confiar en que se cumplan los niveles de calidad concertados entre ambos. Esto implica trabajar colaborativamente en la planificación de la demanda, la programación de entregas y la resolución de problemas. Las mejoras continuas para la descarbonización promocionadas por equipos compuestos por clientes y operadores logísticos no podrían darse sin esta colaboración.

 

Evaluación y mejora continua

Con la evaluación periódica de la eficiencia de la cadena de suministro, se pueden realizar mejoras continuas para optimizar los procesos y reducir los costes sin perder los niveles de calidad establecidos. Por ello es tan importante tener herramientas para medir periódicamente los resultados, con métricas e indicadores relevantes para estos cometidos. Los análisis de los resultados ayudarán a identificar dónde están las oportunidades de mejora y cuáles son las acciones que se podrán implementar para mejorar la gestión de la cadena de suministro.

 

La importancia de la unidad de carga

La unidad de carga es un elemento clave en la logística y el transporte de mercancías. Para que sea eficiente, tiene que utilizarse un sistema modular, mediante el cual el conjunto de productos o materiales se agrupan o embalan adaptándose a las necesidades del transporte y almacenaje. Salvo en el caso de la paquetería de pequeñas dimensiones, el sistema modular de la unidad de carga facilita el manejo de la mercancía en las operaciones automáticas.

La unidad de carga como agrupación óptima para la mercancía en las operaciones logísticas debe seguir el sistema modular en los distintos niveles, cajas, palés o contenedores que se intercambian. La norma ISO 3394 define los tamaños modulares con múltiplos y submúltiplos. Con el tamaño de referencia del palé (800 x 1.200 mm), se llega al módulo patrón de 600 x 400 mm, que es la unidad de carga básica y que se puede reducir a 300 x 400, 200 x 400, 150 x 400 y 120 x 400. Y, en el otro lado, se puede reducir a 600 x 100, 300 x 100, 200 x 100, 150 x 100 y 120 x 100.

El sistema modular para la agrupación de mercancías permite reducir las dificultades de manejo y las operaciones manuales, ya que se pueden automatizar los procesos a través del uso de elementos de manutención y transporte, como los palés y las cajas de plástico intercambiables y reutilizables. La presencia de la unidad de carga es la base de la existencia de pools de palés o cajas que se alquilan, se recogen, se reparan y se devuelven al circuito logístico, contribuyendo, entre otras cosas, a la sostenibilidad y la circularidad de los elementos utilizados.

Las recomendaciones de las unidades de carga incluyen las alturas y pesos máximos del palé. Siguiendo las normas RAL sobre las unidades de cargas eficientes, el palé de 800 x 1.200 mm no puede sobrepasar los 2,6 metros de altura y 1 tonelada de peso.

Resumiendo, se trata de un sistema que permite la optimización del espacio, la protección de la mercancía, la agilidad en la carga y descarga y la estandarización:

 

Optimización del espacio

La unidad de carga con el sistema modular aprovecha al máximo el espacio disponible en los medios de transporte, ya que la mercancía se puede apilar o colocar de forma compacta sin perder espacio.

Transportar un metro cúbico de aire cuesta dos euros cada cien kilómetros. Con carga plena, se reducen costes y se aumenta la eficiencia. Las empresas que diseñan el producto no pueden obviar el aumento de los costes y las ineficiencias resultantes de utilizar unidades de carga sin respetar la carga modular. El ejemplo del cuadro 1 muestra el máximo aprovechamiento de la superficie de una capa de un palé con cajas de diferentes medidas que ocupan toda su superficie, sin dejar ningún espacio vacío.

Bases para una logística eficaz en la distribución de mercancías en ‘retail’ y ‘e-commerce’

 

Protección de la mercancía

La unidad de carga protege la mercancía durante su manipulación y transporte, ya que evita su desplazamiento y daño. Con la unidad de carga estandarizada, se optimiza el uso de sistemas de sujeción y protección, como cintas de agarre, films de plástico y almohadillas de protección. La robotización de la línea final del picking en almacenes, encargada de enfardar el palé con el plástico retráctil, da robustez a la unidad de carga, que se va componiendo con cajas de distintas dimensiones. El sistema modular permite la construcción de cada capa con la ayuda de un algoritmo del sistema automático que va creando y respondiendo a los parámetros preestablecidos de peso, dimensión y fragilidad de cada pedido y palés que le corresponden.

 

Agilidad en carga y descarga

La unidad de carga facilita la carga y descarga en los muelles de los almacenes y la preparación del transporte, y permite movilizar grandes volúmenes de mercancía en un solo movimiento en las áreas de recepción y de entrega. Se trata de reducir al máximo el tiempo en las operaciones de carga y descarga para conseguir la mayor eficiencia en cada operación. La complicidad del transportista para actuar eficientemente en tareas administrativas y de registro se suma a la estandarización de la unidad de carga y la robotización de los muelles, que suelen incluir carriles de transporte para facilitar la entrada de mercancía en el almacén.

 

Estandarización de la logística

La unidad de carga con el sistema modular es la clave para estandarizar todas las operaciones relacionadas con logística y el transporte, con las consiguientes ventajas para el mercado. Y es que el avance de la automatización a lo largo de toda la cadena requiere unas relaciones de colaboración estrechas entre todos los participantes, y el sistema modular es la base para que esta colaboración pueda realizarse y reforzarse, ya que permite organizar los sistemas de planificación y optimización de las rutas para conseguir entregar la mercancía en el momento adecuado, el lugar adecuado y al menor coste. Al trabajar los distintos actores de la cadena de suministro con las mismas medidas y procedimientos, ello se traduce en una mayor eficiencia y eficacia.

 

Optimización de envases y embalajes en el e-commerce

La compra con dispositivos electrónicos fijos (en casa) o móviles (en cualquier lugar) sigue creciendo de forma moderada sin alcanzar ningún techo, a pesar de que se ha notado un cierto retroceso en países como Estados Unidos. El comprador que utiliza medios electrónicos para adquirir productos busca comodidad y conveniencia, y muchos de los que lo probaron –en parte, obligados– en el período de confinamiento han consolidado su acto de compra online. 

La optimización de envases y embalajes en el comercio electrónico afecta a la gestión de la distribución de mercancías y a todas las actividades logísticas relacionadas, y no solo para mejorar la eficiencia, respetar el medio ambiente o asegurar la  estanqueidad del paquete, sino también porque la sensibilidad del receptor del envío sobre las características esperadas del embalaje es muy alta. Los temas relacionados con las características físicas del envío que preocupan a los compradores tienen que ver con la protección (baja o excesiva), la adecuación al producto, las dimensiones del paquete (excesivo o corto), el doble embalaje (del fabricante y del transportista), la experiencia de apertura, la sostenibilidad y el reciclado del embalaje.

La casuística de la gran diversidad de sectores y productos involucrados en la entrega de la compra realizada por medios electrónicos es muy amplia y diversa. ¿Cuáles son los indicadores que se activan a la hora de diseñar el embalaje? Buscando las preferencias emergentes en las prácticas de comercio online, se da un amplio abanico de posibilidades. Aunque los materiales y herramientas son muy variados, las recomendaciones de optimización de envases y embalajes en e-commerce dan, como referencia, nueve indicadores clave:

1. Inviolabilidad. El embalaje debe disuadir de intentos de hurtos del contenido del paquete. Para ello, tiene que estar precintado de forma segura. En caso de manipulación en un intento de ser abierto por alguien que no sea el destinatario, se debe conseguir que el precinto indique que el embalaje ha sido manipulado (por ejemplo, dejando marca al abrirlo). También pueden utilizarse cintas de precinto reforzadas que imposibiliten la apertura del paquete sin dejar huella, sea una caja o cualquier otro tipo.

2. Fácil devolución. La práctica extendida de aceptar devoluciones forma parte de la estrategia comercial de muchas ofertas de compra online. En consecuencia, se diseñan embalajes que permiten que los productos sean fácilmente dispuestos de nuevo en ellos para la devolución, sin poner en duda el origen del producto. De este modo, se puede realizar el envío de la devolución de forma fácil y segura.

3. Automontaje. En la búsqueda de reducción de costes, encontramos los referentes a la manipulación de los envases tanto en el momento del montaje como en la preparación del envío. Se requerirán esfuerzos adicionales si los elementos que los constituyen exigen procesos complejos de cierre o de construcción de la forma final de dichos envases. Por ello, hay que lograr que su diseño no dificulte la manipulación y ayude a acortar el tiempo destinado a cerrar el envase una vez se complete su construcción.

4. Versatilidad dimensional. Los distintos tamaños de los productos (por ejemplo, según la talla) no deberían implicar un coste adicional por la necesidad de tener que cambiar de envase. La versatilidad dimensional busca la optimización del espacio interior del embalaje, adaptándose a las dimensiones del producto y/o pedido tanto en altura como en peso.

5. Segundo uso. Se trata de que el envase tanga muchas vidas. Si no se puede reutilizar para otro envío, se pueden hacer diseños que ayuden a su uso para otra función diferente. La reutilización de los envases tiene mucho recorrido por experimentar, apoyándose como alternativa al envase de un solo uso.

6. Facilidad de manipulación. El diseño del envase debe incorporar aspectos de ergonomía que faciliten su manejo y transporte. Antes hemos visto la importancia del sistema modular en la unidad de carga en el sector del retail. Utilizando este enfoque, en la paquetería y la entrega domiciliaria de los pedidos hechos por Internet, se puede estructurar un sistema modular adaptado a la inevitable manipulación en la preparación y ejecución de la entrega final.

7. Facilidad de almacenaje. El diseño del envase tiene que prever la forma en la que se puede plegar y guardar antes de su uso, ya que, además de ser fácil de manejar, debe servir para ahorrar espacio en su almacenaje o apilamiento. También debe tener en cuenta que, una vez se utilice, pueda guardarse en el destino y reutilizarse para otras ocasiones. Los ahorros derivados de tiempo, espacio y sostenibilidad del embalaje son directos gracias a esta acción.

8. Minimización del impacto ambiental. Volvemos a incorporar el criterio de eficiencia. En este caso, la ambiental. Además de los aspectos de diseño antes señalados, el uso de materiales y sistemas de producción sostenibles en los embalajes es un indicador muy valorado tanto por las empresas como por los clientes. Los esfuerzos en la industria y en la legislación para la reducción de los plásticos en todo tipo de envases son un escaparate que está presente en muchos foros, más aún después de las nuevas medidas impositivas en el uso del plástico.

9. Grado de protección. Mantener la integridad del producto en todo el proceso (desde la preparación del pedido hasta la entrega final) implica que el envase utilizado tenga capacidad para soportar los movimientos de manipulación, posibles caídas y apilamientos. El diseño deberá incorporar la capacidad de compresión y estanqueidad, para que la afectación de estas acciones no repercuta en la integridad del producto entregado. Además, para la reducción del riesgo de daños, los paquetes pueden incluir sistemas de protección adicionales, como rellenos de aire o espuma, que brindan una mayor protección, pero siempre con un enfoque de reducción del impacto ambiental mediante el uso de materiales reciclables o biodegradables.

 

Se trata de que el uso eficiente de los envases y embalajes redunde en la reducción de costes de transporte, manipulación y almacenamiento, tanto con la optimización de dimensiones y peso de los envases como con la maximización del espacio disponible.

La optimización de envases y embalajes es determinante en la logística y la gestión de la cadena de suministro del comercio electrónico. Los indicadores para reducir costes y orientarse a los requerimientos actuales del entorno requieren mejorar la protección de los productos, reducir el impacto ambiental, facilitar la manipulación y el almacenamiento y cumplir con normativas y regulaciones. Todo ello hace que las operaciones sean más eficientes, rentables y sostenibles.

 

La distribución urbana de mercancías eficiente

Las áreas urbanas densamente pobladas tienen dificultades de movilidad debido a la elevada congestión del tráfico urbano, y muchas ciudades se enfrentan a problemas de contaminación y calidad del aire a causa del tráfico de vehículos. En Europa, la congestión es la responsable del 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero. En España, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética exige a los municipios de más de 50.000 habitantes desarrollar e implantar zonas de bajas emisiones (ZBE, o UVAR, en inglés), para reducir la contaminación mediante la regulación del acceso de vehículos a determinadas áreas. El artículo 14.3 de dicha ley establece que una ZBE es el ámbito delimitado por la Administración pública competente en ese territorio, al que se restringe el acceso, circulación y estacionamiento de vehículos según la clasificación de los mismos por su nivel de emisiones.

La distribución urbana de mercancías representa un desafío frente a las limitaciones de espacio en el contexto de las ZBE. Por lo que la logística y la gestión de la cadena de suministro tienen que encontrar soluciones que den respuesta a las necesidades de la distribución, respetando las medidas de protección del medio ambiente. Cuando se trata de zonas con baja intensidad, en las que no se aplica ninguna ZBE, se reducen las complejidades de distribución y desaparecen las limitaciones de acceso en tiempo (horario), emisión de gases del vehículo, ruido, etc.

Las recomendaciones en la distribución urbana de mercancías requieren el compromiso y la colaboración entre todas las partes implicadas, con unos objetivos claros: se busca la mejora de la calidad de vida, reduciendo la congestión y las emisiones contaminantes, junto con la mejora de la seguridad vial y la manipulación de las mercancías, aprovechando las infraestructuras de la ciudad y las capacidades de los vehículos.

La distribución urbana de mercancías eficiente es un gran reto para la logística y la gestión de la cadena de suministro en áreas urbanas. La planificación de rutas y horarios, el uso de vehículos adecuados, la consolidación de envíos, el uso de puntos de distribución alternativos y la promoción de la entrega sostenible son algunas de las estrategias clave para lograr una distribución urbana de mercancías más eficiente y sostenible.

Planificación de rutas y horarios: para optimizar la distribución urbana de mercancías con software de planificación de trayectos y rutas de entrega eficientes, que incluyan las restricciones de tráfico y los horarios de entrega de los clientes.

• Uso de vehículos adecuados: se trata de vehículos pequeños y no contaminantes que puedan maniobrar en las calles estrechas y congestionadas de la ciudad, con capacidad de carga suficiente para satisfacer las necesidades de los clientes.

• Consolidación de envíos: es una estrategia para combinar múltiples envíos en un solo vehículo, lo que reduce el número de vehículos y disminuye la congestión del tráfico. Además, rebaja los costes de transporte y las emisiones de gases de efecto invernadero.

• Uso de puntos de distribución alternativos: en lugar de hacer entregas directas a los clientes, los puntos de distribución alternativos para la recogida de pedidos se convierten en centros de distribución urbana o puntos de recogida de paquetes, reduciendo el número de vehículos de transporte.

• Promoción de la entrega sostenible: se trata de favorecer las estrategias de entrega respetuosas con el medio ambiente, como el uso de vehículos eléctricos o bicicletas de carga, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la calidad del aire en las ciudades.

 

Referencias
» AECOC 2016. Recomendaciones sobre la Colaboración y el Transporte Urbano de Mercancías Eficiente.
» AECOC 2019. Recomendaciones de optimización de envases y embalajes e-commerce.
» Institut Cerdà - AECOC 2014. Estudio Transporte Urbano de Mercancías.
» Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética, www.boe.es
» Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), 2021. Directrices para la creación de zonas de bajas emisiones (ZBE).

Gabriel Izard

Profesor de la Universitat Autónoma de Barcelona y de UPF Barcelona School of Management ·

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