Bioinformática

El sector opina

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En las últimas dos décadas, la biología se ha convertido en una ciencia impulsada por los datos. Un ejemplo son las secuencias de ADN generadas por las máquinas de secuenciación de próxima generación (NGS). La bioinformática es una herramienta esencial para interpretar y extraer conocimiento de estos datos. 


Dicha evolución de la tecnología en biología ha llevado a esta a la era de los grandes datos. Por ejemplo, el Instituto Europeo de Bioinformática actualmente almacena veinte petabytes de datos. Si bien  la capacidad de hardware de cómputo se duplica cada dieciocho meses, los nuevos datos biológicos se duplican cada nueve meses. Con esta tenden
cia, los desafíos que afrontan los científicos de las ciencias de la vida se han desplazado de la adquisición de datos a su gestión, procesamiento y análisis. Si bien muchos estudios han reconocido este desafío, pocos disponen de herramientas y personal adecuado para abordarlo.


A medida que el volumen de datos biológicos generados por la revolución tecnológica (genética, neurología, agricultura...) crece, se ha movido más allá de las capacidades de almacenamiento manejadas por grupos individuales. Solo pocas organizaciones, como EBI y NIH NCBI, tienen esta capacidad. Esta necesidad abre una puerta de negocio extremadamente interesante para 
empresas capaces de ofrecer soluciones a medida, aunque el grueso de negocio parece todavía en manos de los gigantes tecnológicos del campo (Illumina, Genewiz...).
En definitiva, el cuello de botella en la investigación biológica ha cambiado de producir datos a su gestión, análisis y extracción de conocimiento. Un reto para un sector con grandes posibilidades de crecimiento es disponer de la visión estratégica y de los profesionales apropiados para abordar retos completamente nuevos. 


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