'Cloud computing', un ecosistema de oportunidades

'Cloud computing', un ecosistema de oportunidades 'Cloud computing', un ecosistema de oportunidades

El cloud computing puede suponer un importante impulso para la economía de Europa, pero solo si los usuarios confían en esta tecnología y la comprenden". Con estas palabras, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes, presentaba recientemente un informe en Bruselas, con el ambicioso título Liberar el potencial del cloud computing, que situaba la computación en nube entre las prioridades de la Unión Europea. En este informe se calculaba que el cloud computing podría generar hasta 2,5 millones de puestos de trabajo y 160.000 millones de euros anuales en 2020.

No es necesario esperar ocho años para descubrir ejemplos que han convertido el cloud computing en una ventaja competitiva real sobre la que están surgiendo numerosas oportunidades de negocio... aunque ni siquiera seamos conscientes de que se basan en la computación en nube. El cloud computing ya está generando un efecto multiplicador de la competitividad en las organizaciones actuales y está acelerando la adopción de nuevos modelos de negocio en un auténtico ecosistema en la nube.

Hay muchas definiciones de cloud computing, casi tantas como asociaciones o empresas tecnológicas. Más allá de conceptos técnicos, lo importante es lo que nos ofrece como usuarios, particulares y empresariales: consumir los recursos informáticos que necesitamos cuando los necesitamos, como un servicio; exactamente igual que el agua o la electricidad.

Esto no es algo radicalmente nuevo. Los usuarios llevan años utilizando servicios de cloud computing, pero lo hacen de una forma tan interiorizada que ni siquiera los perciben como tales y, en el caso de muchos jóvenes, ni siquiera los asocian a la "informática". Seguramente, el primer ejemplo de uso exitoso de una aplicación en la nube sean las cuentas gratuitas de correo electrónico, como Gmail, Hotmail o Yahoo!, que desvinculan el servicio tecnológico –llamémoslo e-mail o utilicemos un concepto más amplio: la necesidad de comunicarse– del hardware y el software necesarios, el ordenador y el programa cliente de correo para enviar mensajes.

Bajo este mismo paraguas también se pueden encontrar servicios como YouTube, para la reproducción de vídeos; las redes sociales, que permiten a los usuarios actualizar su estado y compartir una fotografía con sus conocidos; o incluso los planes de alojamiento de páginas web. Todos ellos son servicios que el usuario gestiona desde un ordenador conectado a Internet, sin preocuparse...