Conciliación laboral y familiar: ¿es posible en tiempos de crisis?

Conciliación laboral y familiar: ¿es posible en tiempos de crisis? Conciliación laboral y familiar: ¿es posible en tiempos de crisis?
Business Review · Recursos humanos

Ya en el año 2000 se anunció que las mujeres representarían en 2008 la mitad de la fuerza laboral mundial y que más de la mitad de las profesionales en activo tendrían obligaciones familiares. Además, las parejas de doble ingreso han llegado a ser hoy la mayoría. Por otra parte, se da un aumento de las familias monoparentales, así como un envejecimiento de la población que pone en peligro el Estado de Bienestar. En este contexto, el debate sobre los usos del tiempo, tanto dentro del hogar como fuera del mismo, es decir, la doble jornada por parte de las mujeres y la necesidad de armonizar horarios escolares, laborales y comerciales, se ha convertido en una prioridad. La fuerza laboral está formada en gran medida por la llamada "generación sándwich": personas que trabajan fuera del hogar y que, al mismo tiempo, deben cuidar de niños y mayores dependientes.

Esta realidad ha puesto la cuestión de la conciliación trabajo y familia en el centro de numerosas políticas públicas y empresariales. En España, la Ley de conciliación de la vida laboral y familiar aparece en 1999, cuando hacía ya más de tres lustros que la Unión Europea recogía en sus estadísticas aspectos sobre empleo femenino e indicadores del Estado de Bienestar. En el último decenio, España ha vivido un incremento nunca visto en las tasas de empleo femenino, aunque siempre por debajo de la media europea. Tan sólo un dato: en el año 1978 la tasa de actividad femenina estaba en torno al 33%, mientras que en 2008 llega a ser casi el doble, superando el 64%.

En la actualidad, con la situación de crisis económica mundial, las mujeres asumen además en muchos casos el rol de principal mantenedor de una familia cuyos restantes miembros se encuentran en paro. En España, concretamente, el paro entre los hombres es mayor debido a que los sectores más castigados son los tradicionalmente masculinos: industria y construcción. Los contratos laborales femeninos suelen ser más precarios, ya que están afectados en mayor medida por la temporalidad y sufren una mayor desigualdad salarial, entre un 17% y un 27%, según la categoría profesional y el sector de los que se trate. Este marco social es el que favorece que este tema siga siendo hoy de plena actualidad.

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