Confianza y seguridad para las empresas

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Confianza y seguridad para las empresas Confianza y seguridad para las empresas

Nunca antes una crisis como la reciente ha demostrado el músculo y, sobre todo, el esfuerzo y la valentía que poseen las empresas españolas. Desde el sector bancario somos testigos privilegiados de muchos casos de compañías, modestas en tamaño, que han protagonizado verdaderas proezas para seguir avanzando en un entorno económico verdaderamente complicado. Y lo han conseguido: bien optando por dar el salto a otros mercados extranjeros, bien abriendo nuevas vías de negocio.

En el banco siempre hemos tenido muy presente que, en la relación entre banca y empresa, el papel de la entidad tiene que ser el de acompañar y apoyar a los empresarios en su andadura. No importa el tamaño de la empresa. Y menos aún en la era digital. En este binomio banca-empresa, es precisamente la digitalización creciente la que ha cambiado el día a día de las relaciones bilaterales basadas en una confianza bidireccional. Las empresas, como los particulares, exigen mayor inmediatez, rapidez y personalización en los servicios que reciben. Y este es uno de los retos que se nos presentan a los bancos: no solo adaptarnos, sino anticiparnos a estas necesidades urgentes que les surgen a los empresarios.

Todo ello, dentro de un marco normativo exigente –con nuevas reglas, como las que impondrá la directiva de servicios de pago denominada PSD2– y también abierto al crecimiento de nuevos jugadores en el tablero de los servicios financieros digitales, como los gigantes tecnológicos Google, Apple o Samsung.

No debemos tomar como una amenaza la incorporación de nuevos competidores, sino como una oportunidad para aprender de sus procedimientos. A esto se une que, en este nuevo escenario digital, en el que la operativa ultra-rrápida se impone, los bancos ofrecemos ventajas que ni siquiera la digitalización ha cambiado. En primer lugar, la confianza que el banco da al cliente gracias a su experiencia demostrada en proponerle soluciones financieras adaptadas a su caso y alejadas de la estandarización. Y, en segundo lugar, la privacidad y la seguridad en las transacciones. Los bancos contamos de partida con esas fortalezas. En este marco, las operaciones de cobros y pagos son el área en la que mejor van a percibir las empresas las ventajas que podemos ofrecer los bancos gracias a la tecnología. Diseñar nuevos productos y servicios para facilitar aún más el día a día de estas transacciones para cualquier compañía, pequeña o grande, es esencial, y servirá para gana...