Consumo compartido: un nuevo tipo de negocio que juega al alza

Consumo compartido: un nuevo tipo de negocio que juega al alza Consumo compartido: un nuevo tipo de negocio que juega al alza

Ir a dormir a casa de un amigo o pedirle prestado el coche a un familiar no es nada nuevo: compartir y colaborar se ha hecho toda la vida. La diferencia es que, hora,
estas iniciativas de “consumo colaborativo” utilizan la tecnología, permitiendo que comportamientos que se han dado desde siempre dentro de las “tribus” de confianza (amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc.) adquieran una escalabilidad y una velocidad que, hasta hace relativamente poco tiempo, no eran posibles. Los servicios de consumo colaborativo facilitan el encuentro entre la oferta y la demanda, y ponen en contacto a desconocidos, a la vez que proporcionan los mecanismos necesarios para generar la confianza suficiente para que los intercambios y las transacciones tengan lugar.

El llamado “consumo colaborativo” es el último ejemplo del valor que Internet aporta a los consumidores. Los ingresos que se trasladan directamente desde el consumo colaborativo al bolsillo de sus protagonistas superaron, globalmente, los 2.652 millones de euros en 2013, un crecimiento de más del 25% respecto al año
anterior (estimación publicada en Forbes). Ante semejante tasa de incremento, compartir entre pares está dejando de ser una simple forma de aumentar los ingresos en un mercado salarial estancado para convertirse en una fuerza económica disruptiva. Tanto es así, que el nuevo modelo de negocio que genera el consumo colaborativo es ya lo suficientemente importante como para que los reguladores, las empresas tradicionales, la prensa económica y las escuelas de negocio se hayan interesado por él.