Cuando jugar en la oficina puede ser nuestra mejor opción

Cuando jugar en la oficina puede ser nuestra mejor opción Cuando jugar en la oficina puede ser nuestra mejor opción

¿Qué pensarías si llegaras a la oficina una mañana de trabajo y tu jefe te dijera que tu principal tarea del día es jugar con tus compañeros? ¿Y si cada vez que consiguieses alcanzar un objetivo, recibieras un premio o una recompensa a cambio? No te preocupes, no nos hemos vuelto locos, y sí, tal y cómo estabas pensando, nos estamos refiriendo a la gamification (o gamificación en español), una tendencia anglosajona definida como el uso del pensamiento y mecánicas de juego en contextos no lúdicos con el fin de solucionar problemas. Es decir, gracias a la gamificación, podemos conseguir que tareas que nos resultan tediosas o pesadas sean más divertidas. Lo que nos divierte lo hacemos motivados, convencidos y casi sin esfuerzo, así que ¿por qué no instaurarlo en nuestro puesto de trabajo? Desde hace algunos años, España se está convirtiendo en un referente de la gamificación, siguiendo la estela de EE.UU., que es quien puede colgarse la medalla de oro por ser el progenitor de esta tendencia. Según Gartner, para el año 2014, más del 70% de las 2.000 corporaciones más grandes del mundo estarán utilizando al menos una aplicación de gamificación en alguna de las áreas de su empresa. Ante este panorama tan alentador, ¿cuáles son las razones que nos llevan a pensar que debemos gamificar nuestro entorno de trabajo? Todas las agencias y empresas que se dedican a la Gamificacion, hacen hincapié en instaurar estas dinámicas si queremos hacer que nuestra organización sea única. Gracias a la gamificación, mejorará la experiencia de usuario frente a la actividad que realiza, fomentaremos la comunicación interna consiguiendo que sea bidereccional, aumentaremos la productividad, fidelizaremos al empleado creando engagement y, por supuesto, reforzaremos su sentimiento de pertenencia a la organización. Resumiendo: aplicando la dinámica de los juegos a nuestras labores diarias de trabajo conseguiremos organizaciones más felices en las que el talento y la motivación serán nuestra principal bandera.

LO MÁS DIFÍCIL, LA IMPLANTACIÓN

Quizá lo más complicado y, sin duda, lo más importante es detectar cuáles son las métricas transversales y equitativas para todos los empleados, que serán las que determinen el sistema de recompensas. Este debe ser lo más justo posible, de manera que se eviten las desigualdades y conflictos entre departamentos. Si los empleados perciben que este sistema es injusto, la gamificación puede convertirse en el peor enemig...